Política

Cristina-Duhalde: un cafecito para blindar a Kicillof de los Intendentes

Los ex presidentes concretaron el encuentro con una tarea bien clara en común: allanar el camino de Axel Kicillof en la siempre incendiaria Provincia de Buenos Aires.

Por Martín Cabrales

Unos 400 años antes de Cristo, el filósofo y estratega militar chino SunTzu escribió "El arte de la guerra". Un tratado sobre táctica y estrategia militar, que en su "core" tiene una recomendación práctica de gran utilidad para la política del siglo XXI: hay que someter al enemigo sin recurrir a la lucha. 

Enfrascado en la primera gran batalla mediático-política de su gestión contra el Fondo Fidelity (que concentra el mayor pool de tenedores del Bono BP21, que tiene su primer vencimiento de intereses hoy miércoles 22), el Gobernador Kicillof concentra sus esfuerzos en ese flanco, pero descuida el frente interno de algunos intendentes del conurbano aún heridos por el reparto de cargos y posiciones de poder en la Provincia. 

Frenar esa sangría es la primera misión política que parece haberse auto impuesto Cristina Fernández de Kirchner. Suturar esa herida interna requiere de gestos y acciones impensadas en enero de 2018. Pero que comenzaron a tomar forma a finales de noviembre del año pasado, cuando Eduardo Duhalde se tomó un café de "re conocimiento" con el ya presidente electo Alberto Fernández. Ambos decidieron hacer público el "cafécito" que se tomaron en el depto de Puerto Madero. 

Y Duhalde, siempre cordial, tiro un centro de gol: "Yo no tengo ningún problema en encontrarme a charlar con Cristina. De hecho ya hablé por teléfono con ella, cuando me llamó después de mi operación. El único problema es si Chiche se juntaría, porque siguen peleadas". 

Duhalde, siempre atento a la opinión de su esposa abrió el paraguas. Ese rencor cumplirá quince años y viene de la pelea histórica de Cristina y Chiche en el Congreso del PJ en 2005. Cincuenta días después de ese acercamiento público, Cristina y Duhalde (sólo el) se tomaron el cafecito de la paz. 

Los dos en carácter de ex presidentes y con la palabra "unidad" del peronismo como bandera. No es un detalle menor que el encuentro no tuviera connotaciones ni intereses personales para cada uno. El espíritu del café fue allanar el camino de Axel Kicillof en la siempre incendiaria Provincia de Buenos Aires. Ambos, Cristina y Duhalde, coincidieron que buena parte de la futura gobernabilidad de Alberto F. se juega en territorio bonaerense. 

Si le va bien a Kicillof, le irá bien a Alberto. Y para eso se deberán pactar reglas de juego menos conflictivas que las que se vieron en estos 50 días. Las trabas y triquiñuelas que un grupo heterogéneo de intendentes del conurbano impusieron a la hora de votar la ley impositiva del Gobernador, fueron sólo una muestra de lo que vendrá si no se calma el fuego interno. 

Duhalde mencionó que muchos alcaldes se sienten ninguneados y hasta maltratados por el estilo de las segundas líneas del Gobernador. Ellos, los intendentes, se sienten actores importantes de la victoria arrasadora sobre Vidal. Y perciben que su aporte territorial no está "bien pago", como se estila en el lenguaje político cotidiano. 

¿Qué quedó en limpio del encuentro Cristina-Duhalde? Qué el ex presidente será un embajador interno en el áspero territorio bonaerense. Que fiel a su estilo dialoguista, intentará ir reconstruyendo una relación que nació compleja si usamos el lenguaje ameno o que nació "malparida". Por estas horas, los alcaldes del Conurbano estrenan la distribución de miles de tarjetas alimentarias y eso - sienten-los acerca a las necesidades básicas de sus votantes. ¿Podrá Duhalde convencer a los intendentes más belicosos? ¿Le alcanzará con la dialéctica? ¿Qué recursos, programa, o herramientas puede lograr activar que unifique la acción de la gestión Kicillof con la de cada intendente del Conurbano? 

Todos interrogantes abiertos tras el cafecito de la unidad tan demorado.

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