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El espía ruso que engañó a Putin y lo vendió a la CIA

El agente fue una pieza clave para revelar la injerencia de Rusia en las elecciones de 2016, donde fue elegido Donald Trump como presidente.

Durante décadas la CIA mantuvo a un funcionario ruso como espía, quien informó en 2016 la injerencia del presidente Vladimir Putin en el proceso electoral de Estado Unidos, donde se elegía entre Donald Trump y Hillary Clinton. Tras esa colaboración, los funcionarios se vieron obligados a extraerlo de su país, pese a la negativa del informante.

 Según reveló The New York Times, el espía en cuestión avanzó rápidamente en las filas gubernamentales y, si bien estaba fuera del círculo íntimo de Putin, lo veía regularmente y tenía acceso a la toma de decisiones de alto nivel del Kremlin, lo que hizo que la fuente fuera uno de los activos más valiosos de la agencia. 

 Las entrevistas recopiladas por el diario neoyorquino revelaron que el informante de Moscú fue fundamental para la conclusión más explosiva de la CIA sobre la campaña de interferencia de Rusia: que el presidente Putin ordenó y la orquestó él mismo el pirateo del Comité Nacional Demócrata y favorecer a la elección de Trump. La información era tan delicada que incluso estuvo fuera del informe diario del entonces presidente Barack Obama en 2016. 

 Los funcionarios de la CIA revisaron la información que el espía había brindado años antes para asegurarse de que fuera precisa. Pese a que la revisión fue aprobada, el primer rechazo del agente ruso a la extracción de su país generó dudas sobre la posibilidad de que se hubiera convertido en un agente doble. Eso significaba que parte de la información que proporcionó sobre la campaña de interferencia rusa o las intenciones de Putin pudieran ser inexactas. 

 La decisión de extraer al informante fue impulsada "en parte" debido a las preocupaciones de que Trump y su administración habían manejado mal la inteligencia, según informó CNN. Pero los exfuncionarios de la CIA aclararon que no había evidencia pública de que Trump pusiera en peligro directamente a la fuente, y otros funcionarios estadounidenses actuales insistieron en que la exposición mediática del caso fue el impulso para la extracción. Incluso Trump fue informado por primera vez sobre la interferencia rusa, incluido el material del preciado informante, dos semanas antes de su toma de mando. 

 Los funcionarios no revelaron la identidad del informante o la nueva ubicación, ambos secretos muy guardados. La vida de la persona sigue en peligro, dijeron funcionarios actuales y anteriores, al recordar los intentos de Moscú el año pasado de asesinar a Sergei V. Skripal, un ex funcionario de inteligencia ruso que se mudó a Gran Bretaña como parte de un intercambio de espías de alto perfil en 2010.

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