Política

Crónica de la triste jornada donde se perdió fortunas

El macrismo consultará al FMI por una ampliación del déficit fiscal para ejecutar políticas activas. Alberto Fernández dio orden de no intervenir.

Argentina es, desde ayer, un país que se empobreció en sólo 24 horas. Dependiendo de qué operador se trate (desde los grandes empresarios hasta los trabajadores, pasando por los operadores financieros y los grandes fondos del exterior), se habrá perdido entre un 14%y hasta un 60% de riqueza. Es lo que escalonadamente cayeron los títulos públicos, subió el dólar y se desplomaron las acciones tanto en la Bolsa de Buenos Aires como en Nueva York. Y todo relacionado con el resultado del domingo pasado de las PASO. Sin embargo, como en un juego de niños, ni el Gobierno perdidoso ni la oposición ganadora se hicieron cargo de la situación. Por el contrario, cada uno señaló al otro como los culpables de la demolición de los activos financieros del país en la peor jornada para el mercado de capitales argentino en 70 años.

Sin embargo, desde ambos bandos, ya se están diseñando las estrategias económicas paran las próximas semanas, antes de octubre. Por el oficialismo,Mauricio Macri instruyó ayer por la mañana en la primera reunión del Presidente en la Casa Rosada, a su ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, y al presidente del Banco Central Guido Sandleris; sobre cómo actuar en el período pos-PASO. Antes Macri les había regalado la frase con el mensaje que más esperaban los dos funcionarios: ambos eran ratificados en sus cargos. Además, el Presidente no tendría en mente cambios en su Gabinete y encararía la campaña con la fuerza de siempre. Sandleris, el que mayores indicaciones escuchó. La estrategia que debería aplicar será la de esperar a que corra el dólar y que llegue a un nivel donde la demanda comience a languidecer, para actuar en ese momento. Sandleris obedeció. Y a las 13:30 convalidó una primera licitación a 55,4 pesos; mientras las tasas de Leliq se enfocaban en un 74%. Hacia adelante será tarea del directorio del Central ir monitoreando jornada sobre jornada, la necesidad de ir recurriendo a las reservas de la entidad y la fidelidad de las Leliq para intentar alguna estabilidad cambiaria hasta las elecciones de octubre. En el caso de Dujovne, su misión será ahora negociar con el FMI una posible desviación de las metas de desequilibrio fiscal programado en no más de 1% del PBI, ante la necesidad de preparar medidas que ayuden a reconquistar a la visiblemente muy enojada clase media. En menos de una semana, el ministro deberá llevarle a Macri (y a Miguel Angel Picheto) un esquema de decisiones ya cerrado y negociado con los hombres de Washington. Por la tarde, Lilita Carrió metió presión sobre Hacienda. Vía Twitter, lanzó que "es importante que el Gobierno suba el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias y otorgue una moratoria para la pymes", dos medidas con un costo fiscal, hasta ayer al menos, prohibitivo según la letra del acuerdo con el FMI.

El oficialismo evaluó, por la tarde, una consecuencia más que negativa de la jornada de ayer. La devaluación de casi 23% provocará inevitablemente un rebote inflacionario ya en la última quincena de agosto y, sobre todo, durante septiembre. ¿Cuánto podrá ser este traslado? No hay especulaciones oficiales, pero economistas cercanos al Gobierno hablan de unos 5 puntos porcentuales promedio, lo que llevaría la inflación de este mes y el próximo nuevamente por encima del 3%. Esta nueva presión sobre los precios se da además en tiempos en los que, teóricamente, el gobierno debería resolver si acepta o posterga incrementos en las naftas ya pactados con la petroleras.

Por el lado de Alberto Fernández la orden fue seca y terminante. A sus filas de economistas, les dejó en claro que no deben caer "en la trampa" del Gobierno, y asumir como propia la responsabilidad de tranquilizar a los mercados. La estrategia en las próximas semanas será la de insistir en la necesidad de "terminar con un plan de ajuste" y de relacionar las inestabilidades cambiarias y financieras con la situación límite del Gobierno.

Mientras tanto, los grandes empresarios del país están también desarrollando sus propias decisiones. Desde hoy habrá reuniones de directorio de carácter urgente para que autoricen a sus CFO a comenzar un proceso de recompra de acciones de cotización abierta. El primero en avanzar en este proceso fue ayer Pampa Energía. La empresa propiedad de Lambex International (indirectamente del británico Joe Lewis), y Pampa F&F LLC, de Marcelo Mindlin, ayer sufrió una dramática caída del 44,88% en la bolsa de Buenos Aires. La seguirán dos bancos, dos empresas siderúrgicas, otra de infraestructura y dos vinculadas a la construcción.