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BigOne, el megaterremoto que espera California

Los especialistas del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) advirtieron que el sur del estado debería prepararse para nuevos y más fuertes sismos, grandes como el que devastó a San Francisco en 1906.

La extraña calma después de los dos grandes terremotos que sacudieron al estado de California la semana pasada despertó la preocupación entre los geólogos. Según los expertos, ya deberían haberse registrado varios grandes sismos a esta altura desde los terremotos en California el jueves y el viernes pasado, por lo que ahora se preguntan hacia donde va toda la presión tectónica ausente. 

 Los especialistas del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) se preguntan por qué el supervolcán Yellowstone está actuando de modo tan extraño y advirtieron que el sur de California debería prepararse para nuevos y fuertes terremotos. Algunos señalan, incluso, que podrían ser más poderosos que los experimentados en los últimos días. 

 "Estos terremotos) no hacen que (el Grande) sea menos probable", afirmó la sismóloga Lucy Jones a Los Angeles Times. "Hay una probabilidad aproximadamente de una en 20 de que esta ubicación tenga un terremoto aún mayor en los próximos días, de que aún no hayamos visto el terremoto más grande de la secuencia". 

 Los geólogos coinciden al señal que California está muy atrasada respecto al "The Big One", es decir, con la llegada de un gran terremoto. El último Big One ocurrió en 1906, cuando un terremoto que se situó entre los 7.7 y los 8.3 puntos (sobre los 10 de la escala de Richter) causó la destrucción de San Francisco. Las ondas de choque y los posteriores incendios destruyeron más de 28.000 edificios, mataron a al menos 700 personas y dejaron sin hogar a más de la mitad de los 400.000 habitantes de la ciudad.

 Los geólogos estadounidenses coinciden también en sospechar que el extraño silencio es un signo de que algo está cambiando en el sentido geológico, ya que los terremotos de la semana pasada fueron los más grandes experimentados por el sur de California desde 1999. "Estamos inusualmente tranquilos", indicó el coautor de un estudio reciente, "The Current Unlikely Earthquake Hiatus", Glenn Biasi. a la revista Live Science. "Las fallas más grandes y las que llevan la mayor parte del resbalón no se levantaron". 

 El patrón geológico se habría roto. El USGS rastreó cuidadosamente el terreno de California en busca de evidencia de terremotos pasados, y saber de esta forma cuántas vidas podrían estar potencialmente en juego si se desatara el "Big One". De esta forma, pudieron rastrear registros sísmicos que datan de unos mil años en 12 sitios clave a lo largo de las principales fallas del Estado Dorado: la extensa falla de San Andrés, la falla de Hayward y la falla de San Jacinto.

 En base a ese estudio del USGS, California debería haber esperado unos seis "Big Ones" que todavía no llegaron. "Algunas personas piensan que estos terremotos indican que vendrá uno peor; otros creen que este evento alivió el estrés en la tierra y se evita así el Big One", dijo Jones. "Pero ambas ideas son simplemente una búsqueda de un patrón en lo que realmente se trata de una distribución aleatoria". 

 Las autoridades de la ciudad dieron prioridad a la preparación sísmica, sobre todo después de que en 1994 el terremoto Northridge matara a 54 personas. Desde 2008 se hace un gran simulacro anual llamado "Great ShakeOut" ("Gran Sacudida") en todo el estado y muchos edificios de oficinas hacen los suyos propios. "[Si ocurre] un terremoto de este tamaño en Baldwin Hills, la falla de Hollywood, Santa Mónica o Palos Verdes no sólo tendremos 20.000 personas cerca. Serán un par de millones", advirtió. 

 "La gente del sur de California sabe que vive en una zona sísmica, pero como no habían experimentado un fuerte temblor en muchos años bajaron la guardia", explicó John Bwarie, presidente de la firma Stratiscope, que trabaja en educar a comunidades sobre estos temas. Estos temblores son un "buen recordatorio" de que hay que prepararse para un fenómeno mayor, agregó.

Zona sísmica de alto riesgo 

 La importante actividad sísmica de California se debe a la falla de San Andrés, al cruce de las placas tectónicas del Pacífico y de América, que atraviesa el estado más poblado de Estados Unidos de norte a sur y sacude regularmente la región. Según Lucy Jones, los sismos de los últimos días se produjeron en una "misma falla", que no es la de San Andrés. 

 La región de San Francisco está comprendida entre la gran fosa de subducción que recorre la costa oeste estadounidense, y el sistema de fallas de San Andrés y de Howard, que pasa por el este de Oakland. En esta zona, la corteza terrestre está dividida en un mosaico de pequeñas placas que se deslizan unas sobre otras, se mueven, bajan o suben, añadiendo sus movimientos al de las placas, más generales, América y Pacífico, que afecta a toda la región. 

 El 22 de diciembre de 2003, una sacudida telúrica de magnitud 6,5 a unos 10 km al noreste de la localidad de San Simeón), en una región agrícola relativamente desierta en la costa entre Los Ángeles y San Francisco, provocó el colapso de un edificio en Paso Robles, a 57 km del epicentro, y dejó dos muertos y unos 40 heridos. 

El 17 de enero de 1994, un violento terremoto de magnitud 6,7 golpeó la región de Los Ángeles, provocando al menos 60 muertos y más de 9.000 heridos. Epicentro del sismo, la ciudad de Northridge en el Valle de San Fernando, a unos 30 km al noroeste del centro de Los Ángeles, fue la más afectada. Los daños se estimaron en 10.000 millones de dólares. 

 El 28 de junio de 1992, el sur de California tembló con un sismo de magnitud 7,3. Un niño murió aplastado por un bloque de cemento en Yucca Valley, cerca del epicentro. Este terremoto, que dejó igualmente más de 350 heridos y causó grandes daños, es uno de los más potentes de la historia de California. Según los geólogos, se debió a la falla de Emerson, hasta entonces inactiva. 

 El 25 de abril de 1992, un sismo de magnitud 7,2, a unos 50 km de Eureka, dejó 95 heridos y provocó considerables daños en el suroeste del condado de Humboldt, al norte del estado. El 28 de junio de 1991, en la gran periferia de Los Ángeles, a los pies de las montañas San Gabriel, un fuerte temblor de magnitud 5,8 provocó dos muertos y más de cien heridos.

 El 17 de octubre de 1989, un sismo de magnitud 6,9 sacude la región de San Francisco. Murieron 67 personas y 3.000 resultaron heridas. Las sacudidas provocaron el colapso de una sección del Bay Bridge, un puente de dos niveles que une la ciudad con Oakland. Decenas de automovilistas fueron aplastados. El sismo más violento en los anales de California, de una magnitud inicial de 7,8, se produjo el 18 de abril de 1906 en San Francisco, dejando varios cientos de muertos, hasta 3.000 según las estimaciones de los historiadores. 

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