Política

Jugada de ajedrez en Chaco, para que siempre gane el peronismo

Demoran definición por la gobernación pero acordaron compartir boleta nacional. Así garantizan que ninguno se quede sin un cargo.

Domingo Peppo y Jorge "Coqui" Capitanich pelean por el mismo sillón, el que el primero ocupa y el segundo ocupó: el de gobernador del Chaco. Encarnan, en tiempo de unidades peronistas, una batalla contra ola.

Peppo quiere reelegir y Capitanich -actual intendente de Resistencia- quiere volver, conflicto de intereses que todavía no pudieron dirimir y que, en lo formal, no es urgente: la elección provincial del Chaco es el 29 de septiembre, las alianzas se inscriben el 29 de julio y las listas se anotan el 10 de agosto.

Pero no hay tiempo para resolver las boletas nacionales, plazo que expira este sábado a la medianoche y que aparece como una de las barajas en la mesa de negociación entre los dirigentes del peronismo del Chaco.

Este miércoles, Peppo -que formó parte del staff de Alternativa Federal aunque siempre pidió unidad del PJ- y Capitanich se vieron mano a mano, y sellaron un preacuerdo que resuelve lo primero y aunque deja pendiente lo segundo, introduce una cláusula gatillo que opera como un salvoconducto para el que -eventualmente- pierda la gobernación.

El ensamble, una pieza de realismo mágico electoral, es el siguiente: Capitanich iría como primer candidato a senador nacional, la cristinista María Inés Pilatti Vergara iría de dos y Peppo sería el primer senador suplente.

Traducción: en caso que, al final, no haya acuerdo por la candidatura a gobernador y Capitanich y Peppo se enfrenten, queda un atajo para que el perdedor de esa pelea tenga asegurada la banda en el Senado nacional.

Sencillo: si Peppo gana, Capitanich va de primer senador y asume como tal; si el triunfador por la gobernación fuese "Coqui", renuncia a la banca en la cámara alta y ese lugar queda para Peppo. Falta, todavía, el OK de los Fernández.

El pacto del PJ chaqueño contempla al tercer espacio con peso territorial: el clan Martínez, que aportará la cabeza de la lista de diputados nacionales. Gustavo Martínez, actual presidente del Concejo Deliberante de Resistencia, empuja para ser candidato a intendente de esa ciudad.

Es, en paralelo, un socio territorial de Peppo contra Capitanich. 

La senaduría de Capitanich era un pedido de Cristina Kirchner para fortalecer su bloque en la cámara alta. Alberto Fernández intervino: habló con "Coqui"; recibió a Peppo en CABA pero no logró que se pongan de acuerdo.

La cláusula de unidad chaqueña aparece, a simple vista, como una solución de fondo porque, según dicen a Clarín en los campamentos de Peppo y Capitanich, aún enfrentados no parece haber riesgo de que el peronismo pierda la provincia.

Chaco es una de las tres provincias -más CABA- que tiene balotaje: las otras son Tierra del Fuego y Corrientes.

El potencial toreo entre Peppo y Capitanich, al existir la instancia de la segunda vuelta, aleja el peligro de que la provincia quede en manos de la UCR cambiemita que ya definió fórmula para gobernador: Carim Peche y Alicia Azula.

En Chaco, desde la Constitución de 1994, existe el balotaje estilo criollo: gana en primera vuelta quien obtiene 45% de los votos más uno, o el que logra más de 40 con una diferencia de 10 puntos sobre el segundo. Calca el formato que acordaron Carlos Menem y Raúl Alfonsín en el Pacto de Olivos.

En mayo pasado, Peppo en acuerdo con los Martínez, eliminó las PASO y logró dilatar las definiciones Luego convocó la elección general para el 29 de septiembre y la segunda vuelta para el 13 de octubre.

En Chaco dicen que en el caso de que a la segunda vuelta lleguen un peronista y Peche, todo el PJ se alineará detrás del dirigente de su partido, aunque hayan jugado con Capitanich o Peppo.

Clarín 

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