Política

Macri se hizo mal la señal de la cruz en pleno Tedeum

El presidente volvió a hacer mal la señal en la misa por el aniversario del 25 de mayo.

Tal como hace tres años consecutivos, el presidente Mauricio Macri volvió a hacer mal la señal de la cruz.

Esta vez, el jefe de Estado no besó su mano en la última señal que para la Iglesia católica simboliza el amén.

En los años anteriores había hecho garabatos en el aire y al final se había besado su dedo pulgar.

Es extraño que Macri no sepa hacerse la señal de la cruz teniendo en cuenta que fue al colegio católico Cardenal Newman.

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Juan Perón sabía que la Argentina era una presa de esa batalla entre el imperialismo saliente, Inglaterra, y el naciente, los Estados Unidos. Su impacto en estas tierras no se hizo esperar. El regordete y rubicundo embajador norteamericano, Spruille Braden, detestaba el ascenso del nacionalismo argentino. Había aterrizado en Buenos Aires el 21 de mayo de 1945 y su tarea era, precisamente, liderar la oposición contra los militares encabezados por Perón porque su país no confiaba en su tardía declaración de guerra contra el Eje.
Desde los tiempos de la Revolución Mexicana hasta la mediados del siglo XX ningún otro proceso político y social como el peronismo impactó tanto en América Latina. A pesar de tener como enemigos a las corporaciones mediáticas internacionales que lo tildaban de dictadura facistoide, había surgido como movimiento popular con la insurrección de los trabajadores fabriles del 17 de octubre de 1945 para liberar a Perón, prisionero del ala gorila del ejército. Meses después, llegan al gobierno en los primeros comicios democráticos desde el golpe militar de 1930 para compartir el poder con sectores de la mediana burguesía y la industria nacional. Juan Perón era el mentor y líder de una original revolución social de vocación latinoamericanista, que comenzaba a cambiar la Argentina desde una alternativa emancipatoria.
El discurso de Perón del 17 de octubre de 1945