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La noche en que Guardiola le dio un ultimátum al Kun

Se dijo que Pep no quería al delantero. Lo cierto es que le pedía más y el Kun dio más. Un libro cuenta la cena en que el DT lo puso contra la pared.

Aquel minuto 93 del 13 de mayo de 2012 (inolvidable gol al Queens Parks Rangers que le dio el campeonato al Manchester City) lo convirtió en una leyenda y el Kun Agüero nunca se bajó del pedestal. El sábado, una vez más, empezó a apagar el incendio con un zurdazo salvador, un minuto después del gol del Brighton que le daba el título al Liverpool.

Otro gol clave. Y su título número 10 con los Citizens. Agüero tiene otra marca impactante: convirtió 20 o más goles en cinco Premier League consecutivas, desde la temporada 2014/15 hasta la actual: 26, 24, 20, 21 y 21. Comparte ese honor sólo con Thierry Henry, gloria del Arsenal.

El Kun es el máximo ídolo del lado celeste de Manchester y en el club aseguran que nadie vende más que él. Camisetas, autógrafos, tatuajes, fotos, todo a su alrededor es idolatría en la ciudad de los Oasis. Sin embargo hubo una noche en la que Pep Guardiola estuvo a punto de romper el idilio.

El 19 de enero de 2017 el técnico y el goleador cenaron en Salvi's, un restaurant céntrico de la ciudad. Según cuenta el excelente libro Cuaderno de Manchester, (De cómo y con quién Pep Guardiola conquistó Inglaterra), escrito por Luis Martín y Pol Ballús, el Kun era un leyenda "pero parecía vivir de rentas, parecía vivir cómodamente alojado en la memoria de aquel minuto glorioso. Pese a los goles no pocos lo miraban con recelo, lo acusaban de indolencia, le reprochaban su poca voluntad de sacrificio: no corría, no presionaba lo suficiente, le costaba adaptarse al juego. La cantinela de que se había dormido en los laureles de su gol histórico se oía antes de que llegara Pep y durante la primera temporada del catalán".

Cuando arribó Guardiola al club, Agüero ya sumaba 133 goles y siguió gritando en esa temporada inicial que completó con 33 tantos y 6 asistencias en 45 partidos. Pero Pep quería más, siempre quiere más. Lo visibilizó en una conferencia de prensa: "Agüero puede aumentar su aportación al juego, a todo el proceso. Será de gran ayuda si logra aguantar el balón. En el área yo no puedo ayudarlo, básicamente por allí es magnífico. En ese terreno nos va a dar mucho, pero quiero ayudarlo a mejorar como jugador".

Según consigna el libro se sabe de la reunión porque alguien les sacó una foto y se la vendió a un diario. Pero los protagonistas guardaron silencio. "Cuentan que Pep quería infundirle sus ideas, decirle que lo necesitaba como ejemplo para todo el equipo, que debía presionar a 10 metros, retener el balón y participar en el esfuerzo de sus compañeros. Se supone que lo invitó a escoger: compromiso o puerta. Otros se habían ido antes. Guardiola contaba con él, pero contaba con el Kun de verdad, con el Kun de Independiente, con el Kun del minuto 93, con el Kun de barrio".

Al mismo tiempo, y no por casualidad, Manchester City había comprado a Gabriel Jesús. El brasileño fue titular en tres partidos, convirtió tres goles y dio dos asistencias. Al cuarto encuentro se lesionó y Agüero volvió al equipo, pero tenía una competencia real. El mundo del fútbol daba por cierto que Guardiola no lo quería.

La temporada siguiente del Kun fue espectacular: 39 partidos en todas las competiciones, 30 goles y 7 asistencias. La Premier la ganaron con el récord de los 100 puntos y los 106 goles. Y Gabriel Jesús sigue en el banco.

A partir de allí los elogios del cuerpo técnico son contundentes. "Es evidente que ha dado un paso adelante, ha mejorado muchísimo en la presión", dijo Doménec Torrent, el ayudante de campo principal hasta la temporada pasada. "Su evolución física ha sido espectacular", contó Mikel Arteta, el actual segundo de Pep. "Estoy feliz con su rendimiento, ha trabajado mucho por el equipo y yo lo agradezco", agregó Guardiola.

Arteta lo explica más conceptualmente: "Le dijimos: 'si tú haces esto y recuperamos el balón más arriba te vas a inflar de goles. Nos tienes que ayudar. Son dos presiones, no 25, las dos a tope'. Y lo ha hecho en forma increíble y en el mundo hay muy pocos jugadores con su capacidad para definir. Es el mejor. No encontraríamos nada igual".

El sábado, además, Agüero terminó como capitán, cuando Vicent Kompany fue reemplazado por Nicolás Otamendi. Dicen los que saben que la actual es la mejor temporada del ex delantero de Independiente.

Sí, la película tiene un final feliz. 

Clarín

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