Deportes

El campeón de América, con deudas y la soga al cuello

Tiene una deuda de 12 millones de dólares y un pasivo de 2.000 millones de pesos. La compra de jugadores y la suba del dólar, las causas.

La Copa Libertadores 2018 le dio a River la alegría más grande de su vida al ganarle la final de América a Boca, su eterno rival, pero también le dejó complicaciones en su economía que no estaban en los planes de nadie. River pasó de tener el mejor balance de su historia en la temporada 2016/2017 a cerrar en negativo el de 2017/2018. En el próximo mercado de pases, el club necesitará desprenderse de alguna de sus joyas en una cifra cercana a los 15 millones de dólares para equilibrar los números de una tesorería que hoy están en rojo.

River destina el 50% de su presupuesto al plantel y cuerpo técnico que cuesta unos 1.000 millones de pesos, según está detallado en el balance. Hay un 35% de contratos de que se pagan en dólares, un 50% con pesos indexados al tipo de cambio del dólar (algunos libre y otros con un precio tope) y un 15% en una fija estipulada en pesos.

La principal razón del bache económico es la compra de refuerzos y el impacto que produjo la devaluación del peso en las cuotas que restan cancelar por los pases de esos futbolistas.

Esa deuda asciende a 12 millones de dólares, unos 460 millones de pesos aproximadamente, que River deberá abonar durante el transcurso de este año a Liverpool de Uruguay (por Nicolás De La Cruz), San Pablo de Brasil (por Lucas Pratto), Porto de Portugal (por el colombiano Juan Fernando Quintero) y Hellas Verona de Italia (por Bruno Zuculini).

Esos 460 millones de pesos explican en gran parte por qué River cerró el balance de 2018 con un déficit de 521 millones de pesos.

El detalle de la deuda de River según el balance que este jueves será entregado a los socios en asamblea.

A De La Cruz, por ejemplo, lo compraron en 4 millones de dólares por el 30 por ciento del pase en agosto de 2017 con un dólar a 17,90 pesos. Y a los otros tres los incorporaron en enero de 2018 con la moneda estadounidense a $ 19,70. Es decir, a la mitad de lo que el dólar se cotizaba en agosto de 2018, al momento del cierre del balance, rondando los $ 39.

Los premios económicos obtenidos con la conquista de la Copa Libertadores como punto final, no alcanzaron para solventar el desfasaje, dado que al club le quedó muy poco dinero de los 13,8 millones de dólares cosechados por sus éxitos deportivos.

La mayoría de ese monto fue destinado a reforzar la recompensa de los jugadores por ganar la Libertadores, eun un acuerdo entre los dirigentes y el plantel.

Pero si los premios económicos no ayudaron a revertir los problemas financieros, también es cierto que haber levantado la última Copa Libertadores en el Bernabéu, en la final más importante de la historia y ante los ojos del mundo, mejoró la capitalización de la Marca River y revaluó la cotización del plantel campeón. Y también le brinda un manto de tranquilidad a futuro. En el club creen que el pasivo es "cumplible", aunque por norma contable ese valor de mercado a futuro, intangible, no está reflejado en este balance de números rojos.

Los otros 61 millones de pesos en negativo -según afirmaron desde River- son de deuda corriente y no de deudas tomadas por créditos bancarios o intereses. Esas obligaciones se saldaron en el final del primer período de la gestión de Rodolfo D'Onofrio.

"La deuda de este último balance se originó por compra de jugadores y la vamos a saldar con la venta de jugadores. No vamos a recurrir al fideicomiso. Operativamente River está equilibrado", afirmó el vicepresidente primero, Jorge Brito, en diálogo con Clarín. Es decir que, una vez más, tal como ocurre desde hace años en el fútbol argentino, River deberá recurrir a la venta de futbolistas para equilibrar su tesorería. La necesidad de River ratificará que el país es exportador de materia prima.

Hace poquito ya hubo una venta importante. Por la cesión de Gonzalo Martínez, a River le quedaron casi 10 millones de dólares limpios pero como el último ejercicio económico cerró el 31 de agosto, esa cifra entrará en el próximo. Y para paliar la situación Brito considera que "alcanza con la venta de un solo jugador más en junio entre 10 y 15 millones dólares".

El candidato era Exequiel Palacios, seguido de cerca por Real Madrid. Pero la fractura que sufrió en el peroné derecho puede complicar los planes. Habrá que ver cómo regresa cuando se recupere. También los colombianos Rafael Santos Borré y Juanfer Quintero pueden estar en el radar de los clubes poderosos de Europa.

A mediados de 2017, River gastó 20,3 millones de dólares para traer a Ignacio Scocco, Javier Pinola, Enzo Pérez, Borré, De La Cruzy Marcelo Saracchi.

Aquellas compras fueron amortizadas con los 18 millones de dólares que ingresaron por la venta de Sebastián Driussi al Zenit de Rusia; los 12.528.000 de dólares por la rescisión unilateral de Lucas Alario, quien se fue al Bayer Leverkusen de Alemania; los 2,3 millones de dólares por la venta de Augusto Solari a Racing y los 800 mil dólares por Arturo Mina al Yeni Spor de Turquía.

Entonces, en 2016-17, River cerró un balance con un superávit de 310 millones de pesos.

En enero de 2018, River no hizo ventas. Así y todo se aventuró a inversión muy grande. Desembolsó 22 millones de dólares por Franco Armani, Pratto, Zuculini y Quintero (préstamo de un año por 500 mil euros). Pero ese número ahora creció y alcanzó los 27 millones de dólares ya que River debe pagar un poco más de 1,1 millón de dólares a San Pablo por objetivos. Es que el equipo fue campeón y de la Copa Libertadores y Pratto jugó el 50% de los partidos. Además, usó la opción de compra por 3,6 millones de dólares. La variación del tipo de cambio impactaron al patrimonio así como los resultados están impactados por los efectos de la devaluación.

Para hacer la cuenta más sencilla, al momento del cierre del balance River había comprado por 22 millones de dólares (sin contar la cláusula extra de Pratto y el uso de la opción de compra de Juanfer Quintero) e ingresó los 10 millones de dólares de Saracchi.

Para salir de esta situación el rumbo es vender jugadores y tratar de cambiar el perfil de la deuda o utilizar recursos como sponsoreo. Desde mediados del año pasado, cuando Banco Francés se retiró del pecho de la camiseta, River no tiene patrocinador Perdió 4,2 millones de dólares anuales. Hace poco se retomaron las charlas con Turkish Airlines para sumar la como anunciante sobre la banda roja.

"Invertimos gran parte de nuestros recursos en el plantel y el cuerpo técnico para ganar la Copa Libertadores y lo logramos. Fue una decisión política", remarcó Brito. Luego, destacó: "Muchos hablan de la cantidad de refuerzos que trae Boca. Pero en River se mantiene a casi todo el plantel que fue campeón de América. Y eso es muy bueno para nosotros".

Al margen de la deuda por la compra de jugadores y el impacto contable que la devaluación tuvo en las cuotas de esas adquisiciones, hay otro número que siempre inquieta. Es el del pasivo. En el último balance económico es de casi 2.000 millones de pesos. Se acrecentó con respecto al del año anterior, que había sido de 1.158 millones de pesos. De todos modos, en River aseguran que no es preocupante dado que no se trata de un "pasivo tóxico", es decir el que genera intereses o deudas financieras. Además, los activos también se incrementaron. Pasaron de 2.000 millones de pesos a un poco más de 2.500 millones de la misma moneda.

En el número del pasivo, la oposición sí puso el ojo en la lupa. "De esos 2.000 millones de pesos, hay 1.200 millones con necesidades importantes de corto plazo y hay que atacarlo", le aseguró al portal Clarín el vocal titular de la oposición Juan Nápoli. "La exposición a esa deuda y la variación del tipo de cambio impactaron al patrimonio así como los resultados están impactados por los efectos de la devaluación", agregó.

Más allá del contexto del país, que evidentemente impactó en la economía de River, al club de Núñez se le generaron baches financieros por su enorme apuesta por mantener -a un alto costo- un plantel de primer nivel que lo llevó a la gloria. Y que le dio la mayor alegría futbolística de su historia al vencer a Boca en la final de la Copa Libertadores en Madrid.

Si bien los números quedaron en saldo negativo, como ese logro es reciente, aún no se puede saber si River lo aprovechará o no para incrementar sus arcas. Dependerá de la revalorización que pueda darle a su marca y a sus futbolistas de aquí en más. Y recién se conocerá en el próximo balance económico. Eso sí, al Obelisco los hinchas seguirán yendo por las Copas y los títulos futbolísticos ganados.

Hay temas externos que el fútbol argentino tiene que pueden o no generar impactos en sus balances y hay otros que sí lo generan, como por ejemplo el de una devaluación de la moneda local. Cuando se da un proceso de devaluación, por un lado puede haber un alivio en las arcas del club si es que logra vender a precio internacional a un jugador requerido por los mercados del exterior. Entonces, ahí se produce un alivio porque recogen más pesos por el mismo jugador. O sea, el mismo activo del club se valoriza por el impacto de la devaluación. Pero por otro lado, se generan algunos problemas en lo cotidiano.

Por ejemplo, uno de ellos es que para aquellos clubes cuyos jugadores tienen sueldos y contratos en dólares, estos se disparan generando un problema de flujo de caja en el día a día. Aun para aquellos que arrancaban equilibrados, luego de una devaluación esto se trastoca. Y en este caso, ese club tiene que salir a conseguir más pesos para pagar los mismos dólares que antes.

La pregunta que puede hacerse es: ¿Por qué hay contratos en dólares? Hay contratos en dólares porque en caso contrario los mismos jugadores se irían a jugar, frente a ofertas equivalentes, a otro país. Y ahí se cae en esta trampa, en este embudo. Por un lado, para aquel club que pueda vender jugadores, su balance mejora. Por otro lado, aquellos que tienen contratos en dólares, entran en un desfasaje económico. ¿Por qué se paga entonces por esos contratos en dólares? Porque si no se lo hace seguramente esa institución perdería calidad y competitividad deportiva.

En definitiva, la devaluación puede mejorar los activos de los clubes en cuanto puedan vender al exterior pero también les genera un costo grande si hay sueldos que se pagan en dólares. De esta manera, el fútbol argentino cae, como en otras actividades de nuestra economía, en una situación parecida: una devaluación no cambia la realidad más allá de que para un exportador neto de jugadores la situación a priori mejora. Una vez más, la simplicidad en el análisis de este problema recae exclusivamente en la dependencia de la venta de jugadores.

Más de Deportes