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La cara oculta de la Luna y una incógnita: ¿Por qué se tardó tanto en llegar?

Aunque el hombre caminó por su superficie en 1969 y hubo varias misiones, nadie se animó a visitar su "lado oscuro".

Entre los hitos de la exploración espacial, la distancia recorrida por una nave, las dificultades técnicas que debe superar una misión y el aterrizaje en regiones inhóspitas, comparten el mismo nivel de valoración. En este sentido, el viaje hasta el límite del Sistema Solar de la New Horizons, las vicisitudes de la Parker Solar Probe y el desembarco de la Chang'e 4 en la cara oculta de la Luna, ocupan una página dorada en la conquista planetaria. La pregunta que flota en la cuenca de Aitken, en las proximidades del polo sur del astro es ¿Por qué nunca antes se intentó llegar el hemisferio oculto de nuestro satélite?

Algunos funcionarios de la agencia espacial norteamericana revelaron que se trató de una decisión política por su falta de interés. Aunque esto no es cierto. Durante la misión Apolo 17, a fines de 1972, el geólogo Harrison H. Schmitt -integrante del último contingente que pisó el fino regolito lunar- había propuesto aterrizar en el cráter Tsiolkovski, en la cara oculta, pero su idea fue desechada por los ingenieros a cargo debido a los riesgos que implicaba esta acción. 

Mientras en la región visible abundan las llanuras formadas por basaltos (conocidos como mares) con un número de cráteres pequeños, en el otro lado predominan las cordilleras montañosas y losdesniveles de gran altitud. El reto está en posar una nave en un área colmada de accidentes geográficos. Cualquier punto elegido en el mapa implicaba mayores dificultades que las planicies que esperaban en el lado visible. 

"Aterrizar en la cara oculta de la Luna es más arriesgado que hacerlo en su zona cercana. El terreno nos ha causado muchos problemas. Pero resolver esos problemas podría ayudarnos a poner los cimientos para la futura exploración espacial", advirtió el diseñador jefe de la sonda, Sun Zezhou, según la agencia estatal de noticias Xinhua.

Desde el aspecto técnico, el principal inconveniente son las comunicaciones, ya que el propio satélite bloquea las señales de radio provenientes desde la Tierra. Por lo tanto, las maniobras de aproximación debían realizarse sin ninguna asistencia de los controladores de la base terrestre. Lo que implica que el descenso es igual de complejo que en Marte, donde las señales tienen una demora estimada de 20 minutos.

Y si bien la solución no era compleja, requería cierto grado de logística. Así, la Administración Espacial Nacional China (CNSA) en mayo del año pasado, puso en órbita el Queqiao, un satélite de comunicaciones de 425 kilos que orbita cerca del punto de Lagrange L2 del sistema Tierra-Luna. Desde esa posición estratégica, opera como un nexo entre el Centro de Control en Tierra, la sonda Chang'e y su rover Yutu-2 (Conejo de Jade-2).

La información que hoy se maneja sobre la cara oculta de la Luna, procede de imágenes tomadas por sondas que orbitaron el satélite natural, pero nunca se han podido obtener datos directamente desde la superficie. Una de las primeras sondas en fotografiarla fue la rusa Luna-3, en 1968.

"El lado oculto de la Luna tiene unas características únicas nunca exploradas sobre el terreno. La exploración de esta tierra virgen por parte de Chang´e-4 podría traer grandes descubrimientos", sostuvo Zou Yongliao, de la Academia China de Ciencias. Quien destacó que, dentro de su auge como superpotencia, China se lanzó a la carrera espacial y, tras poner a un astronauta en órbita en 2003, se propuso que para 2036 el hombre vuelva a pisar la Luna.

El objetivo de China es analizar la composición del terreno hasta ahora inexplorado y el relieve de la zona. Su corteza es más antigua y gruesa, llena de cráteres, al contrario de lo que vemos desde nuestro planeta. También hay unos pocos de esos "mares", unas planicies oscuras de basalto creadas por el flujo de lava que es más evidente en el lado más próximo a la Tierra.

Con la mirada en el planeta Rojo, la incógnita de muchas agencias espaciales es ¿cómo van a subsistir los futuros colonos que lleguen a Marte? Para realizar pruebas sobre cultivos y la fotosíntesis, el módulo de descenso llevó un contenedor con 3 kilogramos de semillas de papas y de Arabidopsis, un género de plantas herbáceas, para realizar un experimento biológico.



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