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Cómo es el "Boca 2019" que tiene en mente Alfaro

El sucesor de Guillermo asume. Toma un equipo bicampeón pero dolido por la derrota en la Libertadores.

A sus 56 años, Gustavo Alfaro empezará el desafío más importante de su carrera como entrenador. Lo espera Boca, las urgencias de ese gigante del fútbol argentino que persigue objetivos enormes y que ni siquiera descansa en su voracidad con un bicampeonato local y el segundo escalón de América. Será presentado mañana en Casa Amarilla junto a sus colaboradores y el jueves iniciará su ciclo al frente del plantel, quizá el más rico en jerarquía que le tocará administrar. Alfaro se topará con un vestuario en el que habrá apellidos de peso y a los que deberá analizar para llevar adelante un semestre que incluirá una final (la Supercopa Argentina frente a Rosario Central), la Superliga (está a 12 unidades de Racing con dos partidos menos) y la primera fase de la tan ansiada Copa Libertadores, esa que se escapó en el final en 2018.

Con incertidumbre en cuanto a las posibles ventas (Nandez todavía no acordó su situación contractual y hay sondeos desde Europa por Barrios, Pavón y los juveniles Almendra y Balerdi) y sin acelerar por los refuerzos, el DT pidió días de convivencia con el grupo para hacer un diagnóstico de los lugares en los que falta gente. Con Nicolás Burdisso ya hablaron en la última semana. Coincidieron en la búsqueda de reemplazos para las salidas de Magallán y Cardona. Lo que se busque potenciar quedará para más adelante.

El cuerpo técnico de Alfaro lo integrarán Carlos González, un ayudante de campo con el que compartió sus inicios como DT en Atlético de Rafaela; Sergio Chiarelli, el preparador físico que en los últimos días de diciembre recorrió las instalaciones del club y también las de Cardales, en donde realizarán la pretemporada; y Claudio Cristofanelli, otro colaborador con el que estará en el día a día. Pasos firmes y objetivos cortos. Un perfil bajo, alejado de la polémica y con una seriedad que terminó de convencer al mánager, el día a día marcará el pulso de Alfaro: el primer técnico sin pasado en el club que elige Daniel Angelici en sus siete años como presidente. Antes había elegido a Carlos Bianchi, Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto. El desafío, entonces, será el doble: ganar para surfear esa ola pesadísima de presión con la que se convive en Boca y hacerlo sin ningún antecedente en azul y amarillo que sirva de salvavidas. El DT asumió el riesgo.

El primer paso será lo que siempre soñó: recorrer por primera vez la Bombonera siendo local, dueño del buzo del DT. Luego llegará lo más complejo: poner a trabajar y aceitar una nueva idea en poco tiempo (el calendario marca un debut amistoso en doce días) para que la maquinaria de Boca entre en funcionamiento. La Era Alfaro comienza. Tras el golpe de Madrid, otra vez se pone en marcha la ilusión. Boca lo intentará de nuevo.

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