Política

Lo que Macri oculta sobre su relación con las barras

El jefe de Estado denunció que "el kirchnerismo generó un antes y después" en el comportamiento de los barrabravas pero se olvidó de que fue un influyente dirigente del fútbol. El final del "Abuelo", la creación del fenómeno Di Zeo como marketing y las denuncias en la Justicia que poco prosperaron. Opinión especial del único juez que le tomó indagatoria como presidente de Boca.

"El kirchnerismo generó un antes y un después: las barras no tenían el nivel de relación con la política que tuvieron a partir del kirchnerismo", si esta frase hubiera sido esbozada por cualquier otro dirigente político podría pasar por alto y hasta ser certera si uno repasa los vínculos formados por ejemplo con Hinchadas Unidas Argentinas para viajar al Mundial de Sudáfrica en 2010.

Pero el encargado de dar tal declaración fue el Presidente de la Nación Mauricio Macri quien parece haber olvidado su paso por la presidencia de Boca Juniors y el circo mediático que se creó alrededor de unas las barras más poderosas del fútbol argentino.

Macri llegó a Boca en diciembre de 1995, para ese entonces José Barrita popularmente conocido "El Abuelo" se retiraba de la conducción de la barrabrava tras ser detenido por el asesinato de dos hinchas de River. Meses más tarde "La 12" abriría un nuevo capítulo en su historia reciente de la mano de uno de los delincuentes más famosos de los últimos años: Rafael Di Zeo.

En su primer mandato, Macri fue denunciado por el entonces jefe de Operaciones de la Policía Federal Oscar Montoreano de financiar a la barra. El periodista Gustavo Grabia relata en uno de sus libros que sesenta barras habían viajado a Paraguay por la Copa Mercosur con todo pago, y la declaración de una empleada de la empresa de turismo que afirmaba que los micros habían sido costeados por la institución por casi seis mil pesos.

Cuando la barra de Di Zeo tomaba poder político y a su vez mediático, sucedió la emboscada a la hinchada de Chacarita en 1999. En ese momento Macri fue a declarar ante el fiscal Angel Gabriel Nardiello y pidió que "los 50 patoteros que nos metieron en este lío no pisen nunca más la cancha".

En el 2001 Macri desafió a Di Zeo y hasta discutió con el entonces jugador Jorge Bermúdez por mantener una reunión con el "capo de la 12" que exigía dinero y entradas. En ese momento Edgardo Mastandrea, ex comisario inspector de la Policía Bonaerense, denunció que un barra vinculado a Enrique "Coti" Nosiglia era el encargado de repartir las entradas que bajaba la Comisión Directiva macrista. A Di Zeo no le tembló el pulso para hacer suspender un partido con Newell´s para arreglar una buena suma de dinero, entradas y pasajes para ver la final de la Copa Intercontinental.

En marzo de 2002 Macri presentó un proyecto contra la violencia en el fútbol por medio de la Secretaría de Seguridad Interior. Similar al que comenzará a tratarse este miércoles en el Congreso. El poder político no lo acompañó, tampoco lo hizo el finado Julio Humberto Grondona.

Con Macri todavía presidente de Boca, "la batalla" con Chacarita volvió a reavivarse en 2003 con nuevos incidentes que terminó con Di Zeo prófugo de la Justicia durante cinco meses. Macri quedó imputado y tuvo que ir a declarar ante el ex juez Mariano Bergés el 17 de marzo del año 2004, donde se excusó de tener vínculos con la barra y culpó al operativo de seguridad.Un discurso similar al de estos días posteriores al River - Boca.

En diálogo con Política Argentina, Bergés que hoy se desempeña como titular de la ONG Salvemos al Fútbol, recordó que Macri se presentó a declarar como imputado y afirmó que "en su presidencia además de los logros deportivos tuvo una época muy sangrienta con lo que tiene que ver con la seguridad y la violencia en el fútbol. No puede negarlo porque es una realidad".

"El Presidente Macri es un gran negador, es un negador consuetudinario, una persona que manifiesta ver cosas que no toda la sociedad ve. En definitiva él fue tan responsable en aquel momento como directivo y hoy es mucho más perverso porque pretende ponerse a la cabeza de algo que no puede hacer con fines políticos, que todavía es más grave, como hizo en su momento al manifestar que el partido de Boca - River se juegue con visitantes sabiendo perfectamente que este partido no podía jugarse con público visitante", manifestó al portal PoliticArgentina

En el verano de 2016 mientras disfrutaba de su libertad y firmaba autógrafos en un reconocido balneario de Mar del Plata Di Zeo explicaba su relación con Mauricio: "Con Macri siempre tuve una buena relación. No somos amigos ni mucho menos; en su momento tuvimos una relación cordial. Ahora bien, si los dirigentes reparten entradas, liberan los molinetes o ponen micros, en todo caso el problema es de ellos. Esto es un negocio, papá".

En una relación que tuvo sus idas y vueltas, hay que resaltar la última acción de Macri respecto a los barra. Antes de asumir la jefatura de Gobierno porteño en 2007 y con la sentencia sobre Di Zeo intentó expulsarlo de los registros societarios del club. "Desde que soy dirigente en Boca la familia volvió al fútbol y la violencia se fue por la otra puerta. Di Zeo no es Boca, el club es deporte y familia", dijo.

Este lunes por la noche en una entrevista con Joaquín Morales Solá, Macri se olvidó de Di Zeo y la 12 que viajaba por todo el continente y hasta fue tres veces a Japón. "Lo digo con la autoridad de haber sido presidente de Boca y ver una barra comportarse de una manera hasta el kirchnerismo y después del kirchnerismo", argumentó el hoy Presidente de todos los argentinos.

Pero el ex juez Bergés deja en claro que "ahora como se habla de que los dirigentes de River tendrían conocimiento del tema entradas que se está investigando en la fiscalía del fiscal Brotto, de la misma manera en aquella época que yo investigué sabíamos perfectamente que la dirigencia más importante del club también tenía conocimiento de que existía una barrabrava que recibía beneficios".

Sobre esto recordó que "muchas de las personas que fueron directivos o representantes del club en cargos importantes como la jefatura de seguridad hoy son fiscales federales o tienen un vínculo muy particular todavía con el club, y en aquel momento dejaron pasar una enorme cantidad de hechos"

Macri también se olvidó de que la final ahora se jugará en Madrid, y que en 2005 bajo su presidencia comenzó lo que Di Zeo llamaba "Adrenalina Tour", vivir un partido de Boca en medio de la 12. 150 dólares por turista era el dinero que recaudaba el líder de la barrabrava. En un estadio que no alcanza para todos sus socios, las visitas de los extranjeros se hicieron moneda común hasta institucionalizarse en estos últimos años. Justamente el "mejor alumno" que tuvo la 12 fueron los Ultra Sur, la curva más reaccionaria del Real Madrid, club anfitrión de la final del próximo domingo.

"Ahora, con esta ley, van a ser condenados aquellos que colaboren con las barras de alguna manera, sean de la política o de la política deportiva; ya no deja resquicios para que los jueces interpreten", cerró a la espera de sancionar un nuevo código que termine con los barras pero que deja varios vacíos que pueden terminar criminalizando al hincha que domingo a domingo quiere ver a su equipo en paz.

Sobre esto Bergés concluyó con una reflexión que tira abajo lo que Macri cree que puede solucionar: "Cuando pasan estas cosas los gobernantes de turno creen que con una ley o agravando las penas van a solucionar un problema. Eso no va a pasar porque el agravamiento de penas no soluciona los problemas de seguridad y son salidas de emergencia". 

Fuente: PoliticArgentina

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