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El amor de dos mujeres que desafió a Hitler

Una de las mujeres era esposa de un nazi que no le concedió el divorcio, la otra era judía. A partir de la publicación de un libro, se conocieron los detalles de la historia.

Son muchos los libros que se han encargado de relatar cómo Adolf Hitler y sus secuaces acabaron con la vida de más de seis millones de personas, la mayoría judíos, por tal de perpetuar la pureza de la raza aria. Pero son pocos los autores que se han atrevido a buscar la luz que se esconde detrás de la terrible historia de los campos nazis de exterminio. A raíz de la investigación de una escritora y periodista española -Mónica Gónzález Álvarez, autora de Amor y Horror Nazi. Historias reales en los campos de concentración, una obra aún no publicada en el paós en la que intercala vivencias personales e íntimas con los acontecimientos que se produjeron durante el Holocausto-. Gracias a una investigación que le insumió más de dosa años, se conocen ahora detalles sobre la relación entre Elisabeth Kappler y Felice Schragenheim, una mujer judía y otra nazi, durante el Holocausto.

La historia de amor quedó sepultada bajo un manto de silencio por muchas razones, en la Alemania de los años 30: no solo por tratarse de una relación homosexual, sino que además por el hecho de que se tratara de mujeres pertenecientes a bandos contrarios durante el nazismo.

"Lo que los nazis jamás pudieron derribar fue el amor", subraya la autora del libro que permitió conocer la historia.

En ese país y en aquella época los actos sexuales entre hombres estaban prohibidos, pero la homosexualidad femenina no se abordada, "por lo que técnicamente era legal", esa es la razón por la que hay pocos casos registrados de mujeres arrestadas y deportadas a un campo de concentración por este motivo.

Aunque era muy posible que su relación no prosperara o se terminara de la peor manera, estas mujeres arriesgaron sus vidas para poder vivir su historia de amor.

Todo empezó en el invierno de 1942 cuando Felice era miembro de la resistencia: "Se cambió el apellido y se puso el de un oficial alemán para evitar problemas. Después se hizo pasar por periodista para ayudar pasando información. Fue una luchadora", contó González Alvarez a la prensa. "Desde un principio supo lo que se le venía encima con la guerra. Por eso intentó salir de su Alemania con su abuela, pero no pudo por problemas administrativos. Al final se quedó en Berlín, donde hizo una doble vida. Únicamente sus más allegados sabían su gran secreto. Allí conoció a Lilly a través de una amiga", relató.

Lilly , por otro lado, era una mujer casada con un alemán nazi y tenía cuatro hijos, uno de los cuales había fallecido. Era todo lo que buscaba el gobierno del Tercer Reich, una mujer que siempre estuviese supeditada al hombre. Ella se consideraba felizmente casada hasta que conoció a Felice. Entonces, por primera vez se sintió viva, se enamoró perdidamente de ella, se intercambiaban postales de color rosa y se casaron (de manera simbólica) con un juramento escrito.

"Hubo una atracción inmediata y flirteamos escandalosamente", admitió Lilly durante las entrevistas que concedió en la vejez.

Elisabeth llegó a pedir el divorcio a su marido, el oficial de la SS Günther Kappler, dado que él también tenía una relación paralela. Günther se negó taxativamente para guardar las apariencias, pero accedió a no compartir ni mesa ni cama con ella.

Cuando Jaguar le confesó a su amante que ella era judía, Lilly se llevó un disgusto tremendo, pero a pesar de ello la relación siguió hasta que el 21 de agosto de 1944 Felice fue arrestada y deportada. A pesar de la desaparición de su amada, la alemana siempre guardó los objetos personales de Felice, muchos de los cuales en la actualidad se muestran en el Museo Judío de Berlín.

Con el tiempo, las dos mujeres empezaron una relación secreta y se enamoraron perdidamente. "Lo nazis intentaron quitarles la dignidad, el honor, la emoción y el sentimiento, pero lo que jamás pudieron derribar fue el amor", explicó González Álvarez, esta vez al diario La vanguardia.

Cuando regresaron a su casa la Gestapo las estaban esperando. Alguien las había delatado. Felice consiguió salir de allí, cruzar una escalera y llegar hasta la casa de una vecina. Pero, fue interceptada.

Lilly intentó mediar para que no la detuvieran, pero no logró nada. Después perdieron el contacto. Lilly dejó de saber qué le estaba pasando. Con los meses, supo que su amada había muerto entre 1944 y 1945 en una ´marcha de la muerte´". Quedó destrozada.

Tras la muerte de su primer marido, quien siempre le había negado el divorcio, se volvió a casar con un hombre del que no estaba enamorada. Al final le dejó y se quedó con sus hijos.

Con los años intentó saber lo que había pasado con Felice y recuperar sus pertenencias. Pero la familia no quería porque había sido culpa suya que la capturaran.

Al final los hijos de Lilly se enteraron de la historia e hicieron todo lo posible para que le dieran varias condecoraciones por esconder a judíos en su casa. Posteriormente fue perseguida en Alemania por grupos neonazis, pero ni así se doblegó.

Fuentes: La Vanguardia y ABC

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