Berazategui

La terrible odisea que vivieron los pescadores perdidos

Lucas y Enzo sobrevivieron 6 días en una zona peligrosa. Aquí cuentan su odisea.

Lucas Vivas (20) y Enzo Zárate (18) tienen la suerte de estar vivos. Estuvieron seis días perdidos en la costa bonaerense de Berazategui hasta que los encontró un equipo de rescate el sábado. Desde entonces están internados en el Hospital Evita Pueblo. Allí, junto a familiares que los apoyan, recibieron a Claríny contaron cómo fue la increíble odisea que les tocó experimentar.

Lucas está sentado en una silla y su brazo derecho está conectado a un suero. Enzo, en cambio, permanece acostado, intentando comer. Los dos tienen la mirada cansada. Saben que sobrevivieron de casualidad y en sus cuerpos se nota que la pasaron muy mal.

El primero en hablar es Lucas. "Teníamos la idea de ir a pescar. Pero como no había pique, nos fuimos metiendo cada vez más adentro. Pero nos agarró la noche y después no supimos cómo volver", narra el joven.

La alegría de Lucas Vivas (buzo gris con capucha) tras ser rescatado.

La zona donde se perdieron se encuentra a un costado del camping Hudson. La única vía de acceso es la calle 63. Allí, el terreno es un descampado enorme rodeado de pastos altos y cañaverales elevados. Suele inundarse y está atravesada por ríos y lagunas. "De noche puede ser muy peligroso porque no se ve nada", comenta Alan, el hermano de Enzo.

Lucas, que como Enzo nunca había ido para esa zona antes, cuenta que la primera noche construyeron una especie de rancho para protegerse del frío. "Lo hicimos con lo que teníamos a mano", narra. Y agrega: "Al otro día comenzamos caminar y tratábamos de ubicarnos con el ruido de los autos que pasaban por la autopista".

Sin embargo, según Enzo, los ruidos los confundía porque "se sentían en un momento y después desaparecían. Hasta que los dejamos de escuchar".

El hermano y el tio de uno de los pescadores desaparecidos, en la puerta del hospital Evita Pueblo. (Luciano Thieberger)

Ellos no saben cuántos kilómetros caminaron durante los 6 días que estuvieron perdidos. "Pateamos una bocha. Lo que pasó fue que cuando creíamos que estábamos saliendo para el lado de la ruta, en realidad nos estábamos metiendo más adentro", dice Lucas.

Las noches fueron muy duras. Pasaron mucho frío, hambre y sed. "Dormíamos arriba de los árboles, agarrados de la ramas. Queríamos prender fuego todo para que nos encontraran. Pero el único encendedor que teníamos lo habíamos perdido", recuerdan.

También cuentan que para apaciguar la sed, ya que no tenían nada, tomaban "como perros" el agua de los charcos. "En un momento intenté comer plantas", agrega Lucas.

La situación comenzó a agravarse, cuentan, a partir del tercer día. "Ya no dábamos más. Estábamos muertos de hambre y sed. Y teníamos la sensación de caminar en círculos. Ya no sabíamos qué hacer". comenta Enzo, que padece de asma y por suerte no tuvo ningún ataque durante los seis días perdidos.

Los pescadores estaban deshidratados al ser rescatados. (Departamental de Quilmes)

Los últimos días fueron los más difíciles. Con frío, débiles por la falta de alimentos, con el cuerpo comido por los mosquitos y las hormigas, y los pies hinchados y muy lastimados, el humor entre ellos comenzó a cambiar.

"Todo el tiempo nos dábamos apoyo. Yo trataba de que Enzo no se desanimara y le daba fuerza. Pero hubo un momento que las cosas se pusieron muy difíciles y nos peleamos. Fue ahí donde decidimos dormir la última noche separados". cuenta Lucas.

Otra preocupación que tenían era que comenzara a llover y la zona se inundara. "El terreno ahí es complicado. Hay pastizales gigantes. De noche no podés ver por donde vas y todo es igual. Además te puede pasar que pisar sobre tierra floja y te hundís. Hacés un par de metros y te chocás con una tosquera", explica Lucas, que asegura que "en un momento estábamos jugados".

 La búsqueda de los jóvenes pescadores Enzo Zarate y Lucas Vivas.

Tras estos seis días de angustia, la historia terminó con final feliz. Los jóvenes pescadores fueron encontrados con vida el sábado al mediodía tras un intenso operativo de búsqueda por agua y tierra que había comenzado el lunes.

Luego del rescate a cargo del equipo de Guardavidas y Defensa Civil local, Zárate y Vivas fueron derivados por personal del SAME al Hospital Evita Pueblo, donde quedaron internados.

Si bien los jóvenes estaban -en línea recta- a unos 500 metros de la salida, la zona es de muy difícil acceso, muy anegada y es muy fácil perderse. "Es una zona bastante peligrosa para meterse sin equipamiento y solos. Es muy fácil extraviarse porque no hay puntos de referencia. Ellos contaron que se armaron una rutina en la que de noche buscaban resguardo y de día caminaban buscando una salida", dijo el director de SAME provincia, Federico Villagrán.


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