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La oscura historia que hay detrás del sexo anal

En la actualidad, la práctica sexual favorita de muchos. El número de mujeres que lo practican ha subido exponencialmente, al igual que las búsquedas relacionadas con el tema en sitios pornográficas. Hemos llegado a un punto en el que algunos la consideran la actividad erótica del momento que podría desplazar al sexo tradicional.

La historia del sexo anal es un relato de la persecución y la incomprensión, se ha considerado que no es natural y se buscan todos los medios para erradicarla. A pesar de que esta postura es la más dominante, han existido culturas que la han considerado normal e indispensable para la vida.

El origen

La práctica se remonta a la cuna de nuestra civilización; los antiguos sumerios tenían una visión sobre la sexualidad sumamente laxa y practicaban el sexo anal como forma de control natal. Llevarla a cabo no era exclusiva de las parejas heterosexuales, los gala eran un grupo de sacerdotes famosos por sus tendencias homosexuales, e incluso el símbolo para su nombre es una combinación entre la grafía de "pene" y la de "ano".

Esta normalidad no fue exclusiva de las tierras de los ríos Tigris y Éufrates; en la cultura moche, antigua civilización peruana, era vista como una expresión sexual natural e incluso necesaria. Existe una serie de vasijas peruanas de muestran varios actos de sexo anal, se veía al semen como una sustancia importante para la vida, por lo que recibirlo por esta vía era fundamental para que las madres pudieran producir leche.

En Grecia, los hombres se sentían atraídos por ambos sexos y se acostaban con hombres y mujeres, incluso el sexo con personas del mismo sexo era visto como una forma de balancear la vida erótica. Los conceptos de homosexualidad y heterosexualidad no existían, y cada uno era libre de realizar el tipo de sexo que deseara con cualquier persona. En Roma, la idea se trasladó, aunque se consideraba que la parte que recibía era de un estrato menor.

La prohibición

El surgimiento del cristianismo significó la satanización del sexo anal, pues se consideró como una práctica antinatural y la situación empeoraba con las escrituras sagradas. Particularmente por un pasaje del libro de Génesis, donde Dios destruyó a Sodoma y Gomorra por realizar este tipo de sexo.

Desde estos tiempos, las personas fueron castigadas y perseguidas con leyes que incluso llegaban a pena de muerte. A pesar de estas normas, el sexo anal fue practicado, pero en secreto y en las clases más privilegiadas.

Pequeños avances

Este sexo se mantuvo en las leyes de una gran cantidad de países y por una gran cantidad de años. El ejemplo de esta cuestión es el Caso Lawrence contra Texas de 2003, que derogó una ley que prohibía la sodomía en el estado. El particular incidente que provocó esta decisión acaeció cinco años antes, cuando una pareja fue arrestada en su departamento por realizar este tipo de relaciones, el policía que realizó la detención argumentó que había respondido a una advertencia de violencia intrafamiliar. Un exnovio de los arrestados había llamado a las autoridades para vengarse.

Afortunadamente, este curioso caso eliminó una ley ridícula que intentaba meterse con la vida sexual. Se han realizado numerosos avances, los argumentos en su contra se han ido derrumbando y se ha demostrado que es una práctica más común de lo que se creía. Se ha encontrado que el 8 % de los carneros machos prefieren sexo anal que relaciones tradicionales, los bisontes americanos tienen más este tipo de sexo que el normal y se conoce que las jirafas participan en orgías donde la parte trasera es la protagonista.

El sexo anal, como otras prácticas sexuales no convencionales, ha sido perseguido por ser considerado que atenta en contra de la naturaleza e incluso contra las divinidades. Afortunadamente para nosotros, el estigma se ha ido reduciendo y la puerta trasera se ha venido popularizando.