SIDA: el virus universal

En solo un año, dos millones y medio de personas se infectaron con VIH en el mundo. La epidemia más tenaz y silenciosa del mundo va inoculándose en la humanidad, sin respetar clase, género ni edad.

Por Luciana Fernández Virginillo
Comenzar una crónica sobre SIDA anteponiendo cifras y estadísticas no es alentador. Es despojar el mal de toda humanidad, ubicarlo en el lugar de los datos fríos, objetivos, distantes. La otra variante de esta realidad es hablar de preservativos, análisis, discriminación, cuidados y responsabilidad, palabras “fetiches” que aparecen, inevitablemente, cuando se habla de sexo.

Pero cuando se lee que en sólo un año se infectaron más de dos millones y medio de personas en el mundo, la cifra es como un puño que golpea. Y alerta. Porque el 80 por ciento de estos nuevos contagiados lo hicieron por vía sexual, lo que lo convierte, por definición, e un mal “prevenible”.

En Argentina, la enfermedad se detectó, por primera vez, en 1982. Para diciembre de 2007 ya se habían notificado 67.245 personas infectadas. Pero fuera de los registros el número no cierra ahí: se estima que son alrededor de 134 mil quienes viven con VIH. Por tanto el 60% de los argentinos infectados no sabe que es portador. 
 
Los jóvenes de 15 a 24 años encabezan este ranking. ¿Por qué? Porque descartan el preservativo, pero antes de usarlo. Y esta conducta no tiene preferencias sexuales. “La epidemia crece sobre todo en parejas heterosexuales que tienen sexo ocasional sin protección", informan desde el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM).

"El desconocimiento de la enfermedad y la fuerte creencia del ‘a mí no me va a pasar`, llevan a los adolescentes a una situación doblemente peligrosa: por un lado la discriminación y, por otro, la falta de conocimiento de los métodos de prevención que los ponen en situaciones de riesgo de contraerlo", expresó Vázquez Montoto, presidente de Adolescentes por la Vida (AXV).

Ahí hay que machacar. Insistir. Explicar. La prevención es la clave y ahí tienen que apuntar los dardos. Porque la explosión sexual, en edad temprana, es también un punto neurálgico para entender el crecimiento del virus.
 

 

Todo bien. Sin Triki Triki no hay Bang Bang es la bandera de una campaña de prevención nacional que se reeditó por segunda vez este año. Una forma divertida y jinglera de decir lo mismo. Triki Triki vendría a ser el profiláctico o el “forro”. Bang Bang, supone sexo. El que quiere entender, entiende.         

El Día Mundial de la Lucha contra el SIDA vuelve cada año a ser un sacudón de memoria. El Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la tuberculosis y la malaria, creado hace 5 años, ha aunado fuerzas y ayudado a financiar los distintos programas de salud en más de 136 países.  

Ayuda. Como la gota que horada la piedra, algún día se verán los resultados. El silencio, el desconocimiento y la falta de compromiso no son más que terreno fértil para que el virus genere anticuerpos y se resista a morir.
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