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“Me llevo a los que más quiero”, “No soy un monstruo, ni un loco ni un demente”, explica en esa carta. En otro pasaje del texto afirma que “arrastró” a sus hijas porque –según él– “no podrían soportar la vergüenza” de lo hecho, “la venganza” que dispuso contra su mujer y porque uno de sus hermanos “podría seguir sus pasos”.
Barone dejó asentado en ese documento todos los problemas que mantenía con su ex mujer (de la que estaba separado hacía un año) y los conflictos por el régimen de visita, situaciones que lo habrían llevado a realizar el cuádruple asesinato.
Además, una fuente cercana a la causa precisó que el hombre –un empleado de la ex empresa Aguas Argentinas– logró la tenencia del arma el 20 de octubre y el 28 compró las municiones.
“Todo eso mientras estaba aparentemente con un tratamiento psicológico. En la casa se encontraron además ansiolíticos y antidepresivos. Habrá que ver cuándo se hizo su informe mental”, añadió la fuente.
En principio, si bien el móvil del crimen ya está resuelto, la fiscalía trabajará ahora en averiguar cómo se le otorgó a Barone el arma calibre 9 mm.
7 de noviembre de 2011