Entre 30 y 50 familias viven en un constante riesgo sin siquiera saberlo. O al menos, si lo saben, no tienen la posibilidad de hacer algo para evitarlo. Sus casas están instaladas debajo de poderosas torres de alta tensión que les pueden provocar cáncer.
El defensor adjunto del Pueblo de Quilmes, Jorge Márquez, solicitó ayer al ENRE y a la Subsecretaría de Tierras y Viviendas de la Municipalidad, informes respecto al asentamiento de viviendas bajo las líneas de alta tensión en la zona de la Ribera, desde Otamendi y Yoldi hasta las calles Dreyfus y Avenida España, según publicó el portal 5Dias.
El pedido generó la reacción del intendente Francisco Gutiérrez, que en un acto oficial aseguró que no va a desalojar a nadie de manera compulsiva. Por su parque. Márquez solicitó medidas urgentes a las autoridades gubernamentales a los efectos de prohibir la construcción en dicha zona al tiempo que pidió la intervención directa para impedir cualquier nuevo asentamiento en el lugar en cuestión.
Son apenas 750 metros en donde las casas y casillas están muy juntas. Generan un peligro para la vida de sus habitantes y complican los trabajos de mantenimiento. El defensor adjunto precisó en su escrito que “la instalación de viviendas más allá de significar un flagrante peligro de vida para sus habitantes, impide cualquier mantenimiento posible del cableado estableciendo ulteriores problemas de control”.
Pero la preocupación por la salud de estas familias no es nueva, ya en el año 2008 la Unidad Ejecutora de la Ribera recomendó a la administración del Intendente Gutiérrez reubicar las casas de dichas familias.
La situación se ha vuelto crítica para muchos observadores, porque el Municipio, lejos de avanzar en el traslado de las viviendas, acaba de trazar y colocar carpeta asfáltica en varias de las calles que cruzan esa zona. Además, ya se construyen casas de material en el área crítica y se teme que se asienten nuevas familias.
La línea de alta tensión es de 200 KV y corresponde a la empresa Endesa Central Costanera Abasto, que tiene su traza desde Central Costanera (en la Capital) hasta la Central Transformadora de Abasto (sobre la Ruta Nacional Nº2) y atraviesa los distritos de Avellaneda, Quilmes, Berazategui, llegando hasta la localidad de Abasto en el partido de La Plata. La línea se encuentra permanentemente conectada a El Chocón (central hidroeléctrica Argentina). Visualmente puede apreciarse que posee tres líneas (una por cada fase), con dos conductores separados por cada línea. En la zona ribereña, las torres son de hormigón. La separación entre torre y torre es de aproximadamente 400 metros y en varios tramos de la zona de la Ribera los cables aparecen a escasa altura respecto del suelo.
Peligro para la salud
En el mundo, no caben dudas de que las líneas de alta tensión producen contaminación. La mayoría de los estudios realizados mencionan que la exposición a los campos magnéticos como los generados por las líneas de alta tensión aumenta el riesgo de cáncer.
El índice más elevado de casos de cáncer en relación a las distancias entre las viviendas y el tendido se dieron en las situadas a menos de 50 metros del cableado. Evidentemente, a menor distancia, mayor nivel de radiación y por lo tanto, mayor riesgo. En Europa, la cuestión es motivo de análisis y se debaten las medidas de seguridad.
El grado de riesgo al que está expuesto una persona, depende de la intensidad del campo magnético que está supeditada a la distancia, al voltaje y a la intensidad de electricidad que recorre la línea, el tiempo de exposición, la respuesta individual orgánica, y otros como la humedad, la temperatura ambiental, edad y estado de salud.
Los estudios científicos realizados por distintos países europeos, ya disponen que por cada KV (kilovoltio) que circule por la red, se debe calcular un metro de distancia. En la Ribera, ante el cableado en cuestión, debería calcularse, por lo menos, que la zona crítica se extendería a unos 200 ó 300 metros del sector afectado a la traza del tendido. De esa forma, se garantizarían que los efectos fueran lo menos nocivo posibles. Cabe mencionar que en este caso de Quilmes, ya hay viviendas debajo del tendido alta tensión.
Después de revisar documentación científica, en relación a campos electromagnéticos, la conclusión es que no existe ningún umbral de seguridad que garantice evitar los efectos negativos para la salud. Así, pues, la recomendación de unos valores de exposición concretos, aún siendo reducidos, está vinculada a incertidumbre.
Los ecosistemas circundantes al tendido de alta tensión eléctrica también se ven afectados. Se ha comprobado por ejemplo, cómo cerca del tendido las abejas dejan de recoger polen y producir miel y acaban matándose entre sí; las aves pierden su sentido de orientación; los peces y animales abandonan los arroyos y las zonas cercanas al tendido; y los animales domésticos pierden peso.
6 de septiembre de 2011