En el marco de una entrevista, la médica psiquiatra especialista en adicciones Geraldine Peronace reflexionó sobre una problemática que considera cada vez más urgente: el impacto de la tecnología en la salud mental de niños y adolescentes y cómo evoluciona hacia nuevas adicciones.
La profesional xplicó cómo la exposición temprana a pantallas puede alterar el desarrollo cerebral, favorecer conductas adictivas y aumentar el riesgo de trastornos como ansiedad, depresión y tecnoestrés.
Además, advirtió sobre los peligros del grooming, el ciberacoso y las apuestas online, y destacó la importancia de la prevención desde edades tempranas.
Asimismo, habló sobre las adicciones como una respuesta al dolor emocional y sostuvo que detrás del consumo problemático suelen existir heridas profundas y experiencias traumáticas.
También se refirió al crecimiento del policonsumo entre los jóvenes, la necesidad de abordar la adicción como una enfermedad sin prejuicios y la importancia de tratamientos integrales que incluyan acompañamiento médico, terapia, actividad física y contención social.
Geraldine Peronace es médica psiquiatra, investigadora y docente argentina especializada en adicciones, con una trayectoria de más de dos décadas dedicada al estudio, la prevención y el tratamiento de los consumos problemáticos.
En los últimos años también ha puesto el foco en el impacto de las pantallas, las apuestas online y las redes sociales sobre la salud mental de niños y adolescentes.
Las tecnologías y los niños:
La profesional fue contundente respecto a las tecnologías y los niños: “Antes que ir a las sustancias, pensaría en los más pequeños, en los más pequeños con el mal uso que le estamos dando a la tecnología y el lugar que ocupa en la vida de gran parte de las familias”.
Y continuó: “Desde los dos añitos de edad, por ser generosa, vemos, en el colectivo, en el subte, en el restaurante, en el consultorio del pediatra, que padres, madres o encargados le dan al chico una tableta o un smartphone para pasar el tiempo”.
“Yo les digo muchas veces que es la generación almohadón, porque lo podés dejar ahí 10 horas, volviste y el chico no se movió del sillón. Y fíjate qué triste y qué interesante que hasta los reflejos quedan abolidos”, lanzó.
“Ese chico no comió, no orinó, está como la planta. Muchas veces digo en broma: “La planta por lo menos hace fotosíntesis. Así que volviendo a los chiquititos, entregarle cualquier tipo de pantalla en edades tan prematuras lo que hace es una hiperestimulación y una hiperexcitación de esos cerebros”, afirmó.
Asimismo, reflexionó: “Uno de cada siete chicos adolescentes en el mundo presenta un cuadro psiquiátrico, como ansiedad y depresión. Ahora, a partir de la tecnología, ¿cuántos chicos tenemos con tecnoestrés?”.
“Al tecnoestrés le siguen los cuadros de ansiedad, después muy posiblemente los cuadros depresivos y de la depresión: muchos también se disparan a la adicción, que es una enfermedad”, planteó.
“La adicción no es el problema en sí, sino una solución a un dolor o conflicto más profundo”:
Por otro lado, la profesional compartió su pensamiento: “Los que trabajamos con pacientes adictos en general tienen heridas de muy temprana edad, traumáticas”.
“Y algo que a mí me preocupa justamente con el tema de la tecnología al alcance de la mano a tan temprana edad es, por ejemplo, el grooming, que es el acoso sexual infantil, que en la pandemia había aumentado un 200 por ciento”, sumó.
La preocupante moda del policonsumo:
En la nocturnidad actual predomina la mezcla peligrosa de múltiples sustancias psicoactivas a la vez. La médica describe un escenario común de mezclas: “Alcohol con bebida energizante. Ya ahí tenemos una sustancia que estimula y el alcohol, que es la droga depresora”.
A esto se le suma el porro y drogas sintéticas como el éxtasis o el tusi, entre otras.
La epidemia silenciosa de las apuestas online:
En cuanto a la ludopatía juvenil, la profesional explicó que las plataformas de juego virtuales y mercados predictivos están captando masivamente a menores de edad. Las estadísticas indican que entre 1 de cada 7 y casi 1 de cada 4 menores de 18 años juegan activamente en estas aplicaciones.
El celular se ha convertido en un casino portátil disponible las 24 horas del día. A diferencia del pasado, donde las restricciones físicas impedían el ingreso de menores a salas de juego, hoy un dispositivo móvil y el acceso a billeteras virtuales facilitan la adicción sin salir de la habitación.
Además, explicó que las apuestas actúan como una "droga digital".
Hiperconsumo de Pornografía:
Peronace alerta que 7 de cada 10 adolescentes consumen pornografía de forma habitual.
Este consumo se enmarca en una cultura del estímulo y la gratificación inmediata. Al igual que las apuestas o los videojuegos, genera picos altísimos de dopamina que "recablean" el cerebro joven, distorsionando la educación sexoafectiva y dificultando la tolerancia al aburrimiento o a la frustración en la vida real.
El fenómeno de los Vapes (Vapeadores):
El consumo de vapeadores y sustancias fumables está comenzando a edades alarmantemente tempranas, registrándose con fuerza a partir de los 13 años.
Se advierte sobre el peligro de la desinformación. Los jóvenes perciben el vapeo como una alternativa "inocua" o "cool" frente al cigarrillo tradicional, ignorando su alto potencial adictivo y el daño que causan en un sistema respiratorio y cerebral en pleno desarrollo.
Pilares para la recuperación:
Para un tratamiento ideal, propone abordar al ser humano desde cuatro patas: la biológica, la psicológica, la social y la espiritual.
Además de la terapia y el soporte farmacológico, destaca la actividad física con base científica: “Donde la mente me mete, el cuerpo me saca”.
Finalmente, concluye que el prejuicio debe quedar de lado para poder salir adelante: “La palabra salva vidas. Esto es una enfermedad. Hay que poder pedir ayuda a tiempo”.