Mientras el Brasil de Bolsonaro sigue rompiendo trágicos récords, Piñera decreta cuarentena total en Santiago

Ambos mandatarios de derecha ningunearon a la pandemia de coronavirus Covid-19 y ahora los contagios y decesos están descontrolados en ambos países latinoamericanos.

El Gobierno chileno conducido por el ultraderechista Sebatián Piñera, no tuvo otro camino que decretar una cuarentena obligatoria en toda el área metropolitana de Santiago tras un aumento en 60% de nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas, que suman 34.381 infectados desde marzo.

Cabe destacar que Piñera, como otros líderes de derecha de la región, ningunearon la potencia de la pandemia. "La medida más severa que debo anunciar es una cuarentena total en el Gran Santiago", dijo el ministro de Salud, Jaime Mañalich, tras reportar un récord de 2.660 nuevos casos de coronavirus y 12 muertos más en las últimas 24 horas.

Dijo además que "significan un sacrificio, tienen efectos adversos muy importantes y lo relevante es que estas medidas sean respetadas al máximo de lo posible para que produzcan su impacto en el más breve plazo posible".

El Banco Central de Chile le pidió al Fondo Monetario Internacional (FMI) una línea de crédito flexible (FCL) de 23.800 millones de dólares para prevenir los efectos negativos en su economía que pueda causar la crisis sanitaria.

En tanto, en el nefasto Brasil de Jair Bolsonaro, el escenario es negro desde hace tiempo: este miércoles se registraron 881 muertes por coronavirus, lo que significó un nuevo triste récord.

El total de fallecidos por la enfermedad asciende a 12.404. Los contagiados, en tanto, son 177.602 de acuerdo a lo divulgado por el Ministerio de Salud local.

Cabe destacar que este miércoles se confirmaron 9.258 nuevos casos. Brasil es el séptimo país con más contagios del mundo -el segundo en América- y el sexto entre los fallecidos.

Expertos locales admiten que las cifras podrían empeorar debido a la baja cantidad de testeos disponibles y de un subregistro de los fallecimientos.

En otra decadente anécdota, el ministro de Salud de Brasil, Nelson Teich, contó que no había sido consultado por Bolsonaro? antes de definir por decreto la reapertura de gimnasios y peluquerías.

"El ejercicio es salud y la higiene es salud", había dicho Bolsonaro para justificar su insólita determinación. "¿Ese decreto salió hoy? No tuvimos nada que ver, es algo del presidente", esbozó Teich. Lamentable.

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