El gringo que cambió el lujo de California por investigar ballenas en Chubut

Es antropólogo texano pero el paisaje de Argentina le "voló la cabeza". "Vine de paseo por tres meses y no me fui nunca más", contó a 24CON.

Por María Clara Arias

 

Son las 7 de la mañana en Puerto Pirámides. La temperatura ronda los 8 grados pero el viento norte hace que la sensación térmica sea de unos cuantos menos. Todo es silencio y tranquilidad hasta que aparece él.


Con una sonrisa dibujada en la cara y al grito de “¡arriba los corazones!” entra al local donde visten a todos los turistas que harán, en minutos, el avistaje de ballenas.


Más allá de estar abrigado desde la cabeza hasta los pies con ropa térmica, y de tener colgada una cámara de fotos (hiper) profesional, lo que resulta llamativo es su acento. Se llama Steven Johnson, nombre que considera como el “Juan Pérez” argentino.

 

Es estadounidense, antropólogo y hace unos años se convirtió en guía de avistaje de ballenas en Puerto Pirámides.


Su pasión por la fauna marina, los paisajes y la calidez de la gente hicieron que llegara hace 17 años y nunca más se vaya del país. 24CON habló con el investigador en plena embarcación, rodeada de ballenas franco-austral, y él contó su curiosa historia de vida, cómo llegó a Argentina y por qué no la cambia “por nada del mundo”.


A fines de los '90, Steven, ya recibido de antropólogo en la Universidad de Texas, llegó a Bolivia para fotografiar la “Puesta del Sol”, pero el viaje dio un giro inesperado: “Iba a ser sólo de 3 meses, pero nunca más me volví a Estados Unidos… las vueltas de la vida”, comenzó narrando Steaven.


“Después viajé a Buenos Aires, donde trabajé haciendo de todo: mozo, cadete en bicicleta en pleno centro, artesano en Parque Centenario; también fui profesor de inglés de gerentes de empresas a los que ayudaba a perfeccionar su idioma”, continuó.


Si bien Steven recuerda con cariño su estadía en “la ciudad de la furia”, confesó que le “gustaba trabajar con la bicicleta en el centro, antes hacía mountain bike, así que era divertido y de paso me mantenía en entrenamiento. Pero un día me chocó un taxi, no me lastimé mucho pero el susto me sirvió para darme cuenta que no tenía nada que hacer ahí”.


El antropólogo llegó a Pirámides “de casualidad” pero no es casualidad que nunca haya abandonado el lugar: “Vine a visitar a un amigo y me quedé acá para siempre, me enamoré. Apenas conocí el lugar me di cuenta que me quería quedar y fue así, no me moví más”, expresó con acento inglés.


Después le llegó otra clase de amor, el del corazón. Y ello lo afirmó más al sur argentino: “Conocí a mi mujer cuando estaba de paseo con sus amigas aquí en Pirámides. Ella estudiaba en La Plata pero había venido de vacaciones. Hoy tenemos un hijo de cuatro años”, contó Steven con una sonrisa.


El gringo, que asegura “nunca voy a hablar bien español”, hoy en día también es uno de los investigadores que trabajan para la Universidad de La Patagonia en la identificación de las ballenas que visitan, desde junio a noviembre, “su lugar en el mundo”.

 

 

27 de septiembre de 2012

 

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