Cuero fatal: En Jáuregui hay récord de cáncer

Denuncian que los vecinos enferman por culpa de una empresa que contamina el aire y el Río Luján. "Nos morimos como perros", dijeron a 24CON.

José María Jáuregui es un pueblo asediado por un italiano. Tiene 8705 habitantes y están aterrados porque mueren “como perros”.

Desde hace más de 15 años, los lugareños plantaron bandera en una batalla cuesta arriba y que les es imposible ganar: “La muerte provocada por el cáncer que produce la terrible contaminación generada por Curtarsa”, la curtiembre más grande de Luján que fabrica y comercializa cuero para tapicería y autos en todo el mundo.

Tiene fábricas en Estados Unidos, Italia, Alemania, y Argentina, donde es el quinto exportador más importante del rubro. Es propiedad del excéntrico empresario Attilio D’Apolito y la misma ya fue denunciada penalmente por la municipalidad (bajo el nombre de la intendenta Graciela Rosso) y clausurada en dos ocasiones en 2009.

Los cañones apuntan directo a la producción que Curtarsa realiza desde 1995, cuando fue comprada a sus antiguos dueños por D’Apolito bajo la Italian Leather Group. Desde entonces, la curtiembre pone en el mercado cerca de ocho mil cueros a diario y para tal fin utiliza unos ocho millones de litros de agua que podrían abastecer a 70 mil habitantes; y libera en su proceso diversos metales pesados que resultan fatales para la salud: cromo, cadmio, ácido sulfúrico y zinc.

 

Y las estadísticas no los ayudan a los jauriguenses, ya que el pueblo tiene un nivel de cáncer que supera la media nacional del 18,69% y asciende al 25,83%, según el departamento de estadísticas de la Asociación de Lucha Contra el Cáncer local.

Todo, denuncian, va a parar al Río Luján.

 

Cartas en el asunto

Curtarsa es una industria de categoría 3 en la medición de impacto ambiental. Por lo tanto presenta, en base a las mediciones legales, serios riesgos para la salubridad. “No puede estar donde está emplazada, además su certificado de aptitud ambiental, que es necesario tener vigente para funcionar, venció el 22 de noviembre pasado” y su renovación está caliente, dijo a 24CON el titular de un grupo vecinalista que protagoniza las movilizaciones, Santiago Desch.

El miércoles 17, funcionarios de la secretaría de Salud municipal junto con miembros del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) estuvieron en la ciudad y tomaron muestras de los barros (desperdicios que genera Curtarsa) para redefinir la situación.

Al respecto, el secretario de Salud, Héctor Rufinelli sospecha que estos barros son especiales y que deberían tener una deposición del tipo residuos tóxicos.

“Con relación a las insistentes y denigrantes noticias difundidas sobre nuestra sociedad, queremos manifestar que las mismas son totalmente carentes de fundamento, puesto que desde siempre hemos observado el cumplimiento de las leyes vigentes en el país y cumplido cabalmente con las autoridades de aplicación pertinentes”, se defienden desde el comunicado que la empresa envió a 24CON ante las insistentes llamadas telefónicas.


“Nadie puede atender”, dijo la voz femenina que atiende recurrentemente en Curtarsa. “Es por ello que consideramos que la iniciativa tomada por parte de algunas asociaciones resulta injustificada y fuertemente lesiva de la imagen y decoro de nuestra empresa”, reza el comunicado.

La vista gorda

Parece ser que Curtarsa desconoce el decisivo estudio que llevó a cabo el Departamento de Química de la Universidad Nacional de La Plata sobre las aguas del Luján. Los científicos encontraron 18.000 miligramos de cromo por cada kilo de barro, cuando la media natural es de 50mg/kg. “La probabilidad a mediano plazo de filtrado en las napas es muy alta si se continúa con los actuales niveles de extracción de agua”, señalaron los especialistas.

Los papeles hablan por sí solos. El 16 de febrero de 2009, frente a las denuncias realizadas por el distrito, la planta fue clausurada de manera total (refrendado por el OPDS el 24/2) y en forma parcial el 27/01, cuando se prohibió que continúe trabajando tras el descubrimiento de un sedimentador que funcionaba al aire libre. Asunto que incrementaba el “olor a huevo podrido”, señaló Desh.

Peligro con Pedigree

Fue en 1995 cuando se destapó la olla. La masiva aparición de casos de metahemoglobinemia (trastorno sanguíneo en el cual una cantidad anormal de hemoglobina se acumula en la sangre) en lactantes, resultante del consumo de agua de pozo contaminada por nitratos, provocó la toma de conciencia de los vecinos de Jáuregui, quienes reclaman desde entonces contra la contaminación.

Si bien desde los años sesenta preocupan los desechos arrojados al Río Luján, fue a partir de la detección de la alta concentración de nitritos en lactantes, que superan ampliamente los límites sugeridos por el Código Alimentario Argentino, cuando comenzó a sentirse el monstruo de la curtiembre.

El estudio realizado en 2006 por M. C. Luchetti para la Universidad Nacional de Luján es claro: “El Indice de calidad del agua del río Luján, registra un nivel de contaminación medio y el del efluente de la empresa contaminación elevada”. A su vez, Greenpeace tomó este caso como un ejemplo de vertidos tóxicos a los cursos de agua, y detalló en otro informe que “en el sedimento del efluente de la empresa detectamos altos niveles de  cromo, zinc, plomo y compuestos orgánicos”.

En el mismo sumario se refiere a la precaria calidad del aire, donde la presencia de dióxido de azufre gana protagonismo.

La Asamblea de vecinos y organizaciones por el medio ambiente pregona que “No se ha efectuado ningún estudio epidemiológico, aunque sí existen registros de casos de diferente índole (Principalmente afecciones de la piel, y las vías respiratorias”. Revelan que ex obreros de la firma presentan graves  incapacidades de origen laboral y sustentan sus dichos con la seria indicación lanzada por el LALCEC: “Una industria de estas características debe situarse a una distancia no menor a 10km de las zonas pobladas”.

 

DOCUMENTAL SOBRE CURTARSA

 

 

FOTOS: gentileza www.elcivismo.com.ar

 

19 de febrero de 2010