Silvina y Andrea pudieron decir: "Sí, quiero"

Silvina Maddaleno y Andrea Majul son mamás de trillizos que hicieron su unión civil el miércoles. La historia de esta familia da cuenta del amplio consenso social en torno del matrimonio gay.

Anoche antes de dormir y como siempre se sacó todos los anillos, menos uno, claro. “Uno que llevo desde ayer al mediodía con el mayor orgullo que se puede llevar un anillo que aunque es bellísimo, apenas puede representar lo mucho que nos amamos” cuenta Andrea Majul, de 41 años, desde el blog que acertó en titular: “Ella los trillizos y yo”.



Silvina Maddaleno y Andrea Majul son mamás de trillizos que hicieron su unión civil este miércoles, aunque dudan si no deberían haber pedido turno para casarse. La historia de esta familia da cuenta del amplio consenso social en torno del matrimonio gay.

“Estoy unida civilmente, feliz, como para andar festejando por varios días para compartir la  alegría con quiénes quiero y nos quieren y con quienes tengan ganas de recibir esta felicidad que nos rebalsa” agregó Andrea.

 La ceremonia  los hizo llorar a todos, la jueza, además de las cuestiones protocolares dijo cosas como: “Son más lindas personalmente que en los diarios. Lloren tranquilas que trae suerte...Qué bien se portan los adultos. Dejen a los chicos tranquilos, que ellos hagan lo que quieran, que los adultos se queden en silencio. Apúren ( refíriéndose a los testigos, ) que los tengo a los tres controlados debajo del estrado”. Ahí fue cuando Santi asomó su flequillo y dijó : "Buuu" " shuto ehh!" y todos largaron la carcajada.

“Es muy fuerte: de una vez y para siempre, tu corazón está en otra persona. Es como vivir trasplantada en otros y otras que, a la vez, te copian los gestos, las inflexiones, los tonos, se hacen independientes y algunos ¡hasta se pueden hacer de Boca!”, cuenta y bromea Andrea para describir de qué se trata ser mamá de trillizos: Abril, Jazmín y Santiago, de dos años y tres meses. Andrea no estuvo embarazada, fue su compañera y la otra mamá de los trillizos, Silvina Maddaleno, de 36 años.

¿Qué opinan del fallo de la Justicia porteña que autorizó el casamiento de Alex Freyre y José María Di Bello?
Andrea: El fallo es maravilloso. El error es pensar que las familias diversas u homoparentales somos un tipo de familia diferente porque eso supone que hay un tipo de familia que es la regla y que deja afuera a un montón de mujeres solas y es una falta de respeto de los y las representantes ignorarlas. Es insultante no sólo para una minoría sexual, sino para la mayoría de la población. Pero ahora está la oportunidad de debatirlo. Hay consenso social para cambiar la ley. Sólo falta el valor de ponerse a tono con la sociedad civil, si no hablaría mal de nuestros representantes.

¿Qué les cambiaría a ustedes, en concreto, la posibilidad de casarse?
Silvina: Todo. Por ejemplo, yo ahora figuro como madre soltera. Lo importante es que no estamos pidiendo permiso para formar nuestra familia: nuestra familia ya está. Lo que pedimos es que nuestros hijos tengan los mismos derechos que los hijos de otras familias.

Andrea: Si existiera la ley de matrimonio tendríamos los mismos derechos a la herencia, la patria potestad y los bienes gananciales. Y si no se aprueba, los más desamparados son los chicos porque si a mí me pasa algo mi heredera es mi mamá y no los chicos, por ejemplo –dice, antes de hacer volar por el aire a Abril y de ofrecerle jugo.


Silvina: Y si a mí me pasa algo, la ley no ampararía que vivan con su otra mamá. Por supuesto que no se me pasa por la cabeza que mi mamá les saque los chicos a Andrea, pero va más allá de las situaciones puntuales, tiene que ver con los derechos de los chicos/as.


Mucha gente dice “yo no discrimino a los gays y lesbianas, pero no quiero que puedan tener hijos porque los chicos van a sufrir discriminación”. ¿Cómo es su vida concreta?


Silvina: A nosotras, desde el embarazo nos anotaron como grupo familiar en el Hospital Italiano y siempre nos trataron muy bien. Nuestra experiencia es muy buena. Por otra parte, los chicos siempre van a ser discriminados: por gordos, por usar anteojos o por cualquier cosa y hay que darles las herramientas para que puedan sobreponerse a eso: hay familias de dos papás, de dos mamás y familias que tiene una mamá y no papá o al revés. Ellos fueron ultra deseados y crecen en un hogar con muchísimo amor, a pesar del cansancio... Van a aprender a defenderse y van a crecer en un ambiente donde la diversidad es moneda corriente. La verdad es que nosotras siempre lo vivimos muy naturalmente.


Fuente: Página 12
Blog: Ella los trillizos y yo