Carrió podría frenarle la reforma jubilatoria a Macri

La chaqueña tendría dudas y si pide cambios complicaría la sanción de la ley. Los tiempos ajustados.

 Emilio Monzó debería estar tranquilo: Si Rogelio Frigerio repite el trabajo que hizo en el Senado para aprobar la reforma jubilatoria, no tendría problemas en sancionarla antes de fin de año.

Pero en estos días aparecieron señales peligrosas. El silencio de Elisa Carrió comenzó a aturdir a los líderes de Cambiemos, que temen un planteo inesperado de la chaqueña que frene la ley. Lilita no pasa por su mejor momento en la relación con Macri.

Hasta ahora, sólo se pronunció con un tímido tuit a favor del retoque al sistema de movilidad jubilatoria que hizo el peronismo en el Senado, pero no habló tras la aprobación del jueves pasado.

Y ese día surgieron otros problemas como la posible inconstitucionalidad de la ley por tener efectos retroactivos sobre el cálculo de jubilaciones, al cambiar la fórmula de actualización para marzo.

El chubutense Alfredo Luenzo lo planteó en la sesión, pero Cambiemos no lo tomó en serio. Y al otro día se sumaron constitucionalistas respetados por el Gobierno, como Daniel Sabsay, quien recordó que la carta magna impide bajar los haberes previsionales de cualquier forma.

Este martes hubo una reunión de técnicos del Gobierno con diputados de Cambiemos y coincidieron en que la aplicación retroactiva de la ley (al regir desde marzo, obligaría a actualizar las jubilaciones con datos oficiales anteriores a su sanción) fue un abuso de los asesores de Nicolás Dujovne.

Con un agravante: Macri ya agravó el altísimo déficit del país con la "reparación histórica" que ideó Mario Quintana, que como único aporte prometió terminar de una vez con la litigiosidad que convivía la Anses. Con este retoque el Gobierno volvería a abrir esa puerta.

Pero corregirlo sería un riesgo muy grave porque el proyecto debería tratarlo otra vez el Senado, donde el clima tras la última sesión es el peor. "Creo que jamás me sacaré esta mochila", admitió a sus íntimos el formoseño José Mayans, presionado por su gobernador Gildo Insfrán, vía Frigerio.

La tucumana Beatriz Mirkin terminó con lágrimas en los ojos y los pampeanos Daniel Lovera y Norma Durango insultaban al aire. Su gobernador, Carlos Verna, los había obligado a votar a favor, apretado por el déficit en la caja previsional de su provincia.

El problema de Cambiemos es que el férreo acuerdo con los mandatarios puede volar por los aires si se desata una interna y Carrió siempre es la menos controlable.

Hay antecedentes: la reforma del Ministerio Público se frenó porque Lilita dijo a último momento que no estaba de acuerdo y Sergio Massa, el aliado de entonces, prefirió no intervenir en la interna oficialista.

Tantos son los nervios en el oficialismo que aún no se conoce cuando se publicará el decreto para convocar a extraordinarias, tarea a cargo de Marcos Peña.

El problema es que mientras se demora la sanción crece la presión en la opinión pública por lo que es cada vez más evidente implicará un recorte importante de los ingresos de los jubilados, situación que agravan desde el propio oficialismo donde nadie defiende la norma ni explica sus motivos -como exigió el propio Pichetto- y si lo hacen es de manera muy desafortunada como hizo el diputado Pablo Tonelli.

En este clima enrarecido empiezan a surgir voces de diputados aliados del gobierno que van a anticipando su voto negativo: Es el caso de los peronistas Diego Bossio y Bali Bucca. En tanto que todo el bloque de Sergio Massa ya anticipó su rechazo.

El tema es por lejos el más importante del acuerdo del gobierno con los gobernadores y el único que implica un ajuste real del déficit que amenaza la estabilidad macroeconómica. Macri no pudo se más claro cuando le habló a los mandatarios provinciales: "La Anses no aguanta más", le dijo a los gobernadores en la Casa Rosada.

La agenda que había este martes en Diputados consistía en aprobar todas las leyes antes de Navidad, para dejar el último miércoles del año reservado a la reforma laboral, trabada en el Senado.

Carrió está en su peor momento con Macri tras rechazar, con comunicado y amenazas judiciales, la promoción de Enrique "Coti" Nosiglia como delegado de la Ciudad en el Comité nacional de la UCR, que elige autoridades el 15 de diciembre.

No asistió al agasajo de Mauricio Macri en la quinta de Olivos, la esperan este miércoles en la jura, pero nadie conoce su agenda en el resto del año. Tal vez ayude con su ausencia.

Su voz podría alterar a radicales que no están felices con bajar las jubilaciones y tomarían cualquier atajo para escaparse. Por eso quieren ajustar las tuercas. Y evitar una sorpresa. 

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