Los "animales" que torturan a las mascotas

Una ordenanza de Sabbatella desató la ira de entidades proteccionistas: podrían disponer de animales para experimentación. ¿Un eufemismo para decir que los torturan y los matan?

A mediados de febrero en una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante del partido de Morón se firmó una ordenanza impulsada por el Ejecutivo que provocó que asociaciones proteccionistas pongan el grito en el cielo.

Dentro del extenso documento, dos ítems del artículo 18 pusieron en guardia a los proteccionistas. En ellos se proponían que, aquellos animales que estén a disposición del Departamento de Zoonosis del municipio y no sean retirados en un determinado plazo, podían:

* Ser entregados a “entidades biomédicas legalmente reconocidas para ser utilizados con fines experimentales siempre y cuando se justifique su indispensable utilización bajo las pautas internacionales que avalen la práctica”. Y

+ “Facilitar cadáveres animales con fines docentes a entidades biomédicas legalmente reconocidas”.


Es decir, legalmente se habilitaba el destino incierto de los animales, amparados en el eufemismo falaz de ser utilizados para fines "experimentales".

 

A raíz de esta determinación, y aún antes que se publicara en el Boletín Oficial, varias organizaciones decidieron agruparse y hasta en un principio planearon una protesta frente al municipio para el 4 de marzo.

 

¿Por qué? Comentó a 24CON la activista del movimiento Vegan, Evangelina Lemos: “Si se permiten este tipo de acciones a nivel político o municipal, después es un reguero de pólvora, empieza acá y no sabés donde termina. Así se sienta un precedente, es como abrir un almohadón de plumas en una terraza abierta”. (Vegan es un movimiento mundial. Sus miembros mantienen una dieta estricta a base de vegetales y sin ningún derivado de animales)
 
Pasaron los días, y por orden específica del intendente Martín Sabbatella, el viernes 27 de febrero se difundió vía mail que la ordenanza no había sido vetada, pero sí modificada. Así quedaron sin efecto los incisos de la discordia. Pero la bola estaba lanzada y la pregunta quedó clavada como un puñal: