La cuadra más peligrosa de Palermo: entraderas y robos

No hay prácticamente un barrio del país que no esté afectado por la inseguridad, pero en dos manzanas porteñas vivir se está convirtiendo en un calvario. En el último mes, dos familias fueron despertadas por 4 delincuentes, y todo lo que siguió fue terror. En mayo y en diciembre otros dos hogares fueron asaltados, además de los robos diarios a transeúntes y autos.

 Alejandro se había mudado hacía solo diez días. Había refaccionado por completo un viejo PH y se fue a vivir con una de sus hijas. Era miércoles, 12.30 del mediodía. Estaba colocando un tender en el patio cuando sintió un golpe en la rodilla e inmediatamente le colocan un arma en la nuca. Cuatro delincuentes habían entrado a su casa.

"Yo no me resistí nunca, pero no dejaron de golpearme y amenazarme. Se llevaron todo, incluso les di los dólares que tenía para pagar una escritura en dos días, pero me pedían más y más. Hasta la carne para el asado se llevaron, y aún hoy sigo dándome cuenta de que me faltan cosas", recuerda Alejandro en diálogo con minutouno. Y es tajante: "Apenas pueda, me voy a ir de acá. Tengo pánico de que agarren a mi hija en cualquier momento, me despierto cinco veces por noche".

Palermo Viejo, o Soho para los más modernos. Como quieran llamarlo, el barrio "más popular" de la ciudad de Buenos Aires por su variada oferta gastronómica, comercial y de bares que se hizo preferido por los turistas es, al mismo tiempo, el "centro de operaciones" de los delincuentes. No hay cuadra que no esté afectada por los robos a transeúntes, a comensales y a autos estacionados -una modalidad que es moneda corriente y a cualquier hora-, pero existen cuatro calles que están en la mira de las bandas delictivas.

Se trata de Godoy Cruz y Costa Rica; Oro entre Costa Rica y Godoy Cruz; y Nicaragua entre Godoy Cruz y Oro. En ese radio ocurrieron al menos seis entraderas en siete meses, y dos en apenas 30 días. El último caso sucedió el viernes por la noche. Los vecinos sospechan que puede tratarse de una misma banda porque el modus operandi fue idéntico.

Son siempre cuatro delincuentes que ingresan a una vivienda en momentos en que sus propietarios se encuentran en el inmueble. No hay distinción de horario. En todos los casos los sorprenden, los golpean, amenazan, les desvalijan la casa y antes de retirarse los dejan atados.

La entradera de Alejandro sucedió el 14 de diciembre pasado, en su vivienda ubicada sobre Nicaragua, entre Oro y Godoy Cruz. Una semana antes, habían asaltado de la misma forma a la florería que está a mitad de cuadra, sobre Godoy Cruz, enfrente del terreno de los ferrocarriles, que tras el caso de abuso sexual de una periodista en enero fue desalojado y su ingreso cerrado.El Estado recuperó ese predio y sería rematado para construir viviendas y áreas verdes.

A la vuelta de la casa de Alejandro, hace un mes, una vecina fue despertada por un delincuente que se metió en su habitación. Había ingresado con otros tres cómplices quienes irrumpieron en la casa en momentos en que la empleada doméstica abría la puerta. Eran las 7.30 de la mañana sobre la calle Oro, casi esquina Costa Rica. Las dos mujeres no se resistieron nunca, así y todo fueron golpeadas y amenazadas con que les iban a cortar el dedo. Antes de retirarse, las amordazaron. Se fueron con una buena cantidad de dinero y numerosos objetos de valor. No les importó que fuera de día, salieron por la puerta de entrada con todo.

partir de ese momento, la mujer no paró un instante en movilizarse para advertir a los vecinos de lo ocurrido y, sobre todo, a la Policía. Juntó 45 firmas y mandó un petitorio al jefe policial de la comisaría 25. Se reunió con el presidente del CGP de la comuna y con el comisario. "No alcanzan los efectivos", fue la respuesta que recibió aunque le dieron el compromiso de rotar el personal que disponen en la Policía de la Ciudad para dar seguridad a la zona, pero no basta.

Pasó un mes y sucedieron otras entraderas con sólo un día de diferencia. El jueves último, a las 4 de la madrugada, una mujer y su pareja dormían cuando cuatro delincuentes los despertaron violentamente. Los atacaron a golpes, los amenazaron con un cuchillo y los ataron antes de retirarse de la casa con decenas de cosas además de llevarse todas las llaves de los propietarios. Habían entrado por la puerta principal y sin ser violentada. Ocurrió en la esquina de Godoy Cruz y Costa Rica. Fueron 40 minutos de pánico y terror, donde afortunadamente no hubo que lamentar heridos.

La Fiscalía de la Ciudad les dijo a los vecinos del barrio que creen que un grupo de delincuentes está haciendo copias de las cerraduras con parafina. Ocurre que en mayo otra vecina de la calle Oro casi esquina Nicaragua también sufrió una entradera sin que le rompieran la puerta de la casa.