7 Días

Beto Casella: "Dejaría el sexo pero jamás el fútbol"

Cumplió 50 años y los festejó con un encuentro de hombres, porque detesta las reuniones de pareja. “Me parecen insoportables”, dice. Cuenta cómo cuida su salud y por qué diseña su propia ropa. Cuándo empezó su amor por la radio y su opinión sobre los Martín Fierro. “Solamente un nabo puede creer que es mejor profesional por ganarlo”, sentencia.

Llega a la cita enfundado en un equipo negro que él mismo diseñó. Distendido, luego de una nueva jornada radial frente a su ya clásico "Bien levantados", Beto Casella no tiene muchos motivos para deprimirse. Acaba de cumplir 50 años, su programa es el más escuchado de la FM Pop Radio 101 y su ciclo televisivo, “Bendita” le gana cómodo todas las noches a su principal competidor, “RSM”.
No le divierten las entrevistas, ya lo aclaró en el primer contacto con 7 DÍAS, pero de todos modos se presta al juego porque "soy colega, todos estamos laburando", y pondrá su mejor voluntad tanto frente al grabador como ante el fotógrafo. “¿Querés que vaya improvisando caras mientras vos disparás? Alguna tiene que servir”, propone animado.

Arranca la charla, promete hablar sobre todos los temas, revuelve el café y de repente, le da una pitada a un cigarrillo. Una luz naranja que le ilumina la cara. "Estoy dejando de fumar", aclara mientras guarda el cigarrillo electrónico para darle otra pitada en un rato. Y da pie a una pregunta obligada.

–¿Cómo está de salud, le quedaron secuelas del infarto que sufrió hace dos años?

–Estoy espectacular. No tengo cuidados extremos, entreno y corro mucho. Hay que equilibrarse, ni hacerse el loco y comerse quince Big Mac ni largar todo. Yo, por ejemplo, dejaría el sexo pero no el fútbol. Ahora juego un sólo partido por semana con mis amigos de Ramos Mejía pero antes jugaba más. También aflojé con el cigarrillo, ahora fumo cuatro y antes un atado entero. Ésa es la clave, no abandonar lo que te gusta, pero regularlo.

–Acaba de cumplir 50, ¿lo festejó a lo grande como Tinelli o se conformó con una reunión más íntima?

–No, lo mío fue distinto. Hice un asado con mis dos hijos y mis amigos de toda la vida. Muy pocos son del medio, creo que los amigos se hacen antes de los 20 años, después son buenos compañeros de trabajo, de salidas, pero mis amigos de verdad son los de la primaria. Comimos asado y jugamos al póquer, sólo hombres.

–¿Y a las mujeres las dejaron en sus casas?

–Sí, detesto las reuniones de pareja, me resultan insoportables. Las minas se ponen hinchapelotas y el varón en grupo se pone cargador con la mujer: "Acá ‘la que te dije’, tal cosa", y a la vuelta de la reunión ella le dice: "¿Tenés que hacerte siempre el canchero delante de tus amigos, por qué no sos así de gracioso en casa?". Por eso sólo sirven para arruinarte la noche y crear enemistades.

–Usted se cuida mucho el cuerpo, ¿eso en el barrio cómo lo ven los amigos? ¿Lo tildan de metrosexual?

–Mis amigos parecen mis viejos físicamente, están maltratados por la vida. Sí, un poco me cargan pero no mucho porque soy el de la tele y se me respeta (risas). Lo bueno es que como nos conocemos de siempre se alegran con mis logros, lo disfrutan mucho. En cambio con gente del ambiente nunca sabés, a veces hasta la gente del propio canal quiere que te vaya mal.

 –Su hijo mayor tiene 20 años, lo puede hacer abuelo en cualquier momento, ¿se ve en esa situación?

–Ya está, tengo 50 años, si me toca será divertido siempre y cuando se dé en un buen contexto. Me preocuparía si fuera algo no esperado, no querido, pero si no, bienvenido otro Casella. Después de los 40 vivís mucho para tu propia leyenda, estás pensando en qué va a quedar de vos como memoria, entonces supongo que voy a querer que al pibito le queden cuatro frases piolas para repetirlas a lo largo de su vida.

–¿Qué le contesta a los que lo tildan de “pendeviejo” por su forma de vestirse?

–Siempre fui raro para la ropa, pero tampoco soy un payaso. Hay cosas que a los 50 las vas descartando o ya no hacés porque no te animás, te ves grande. A medida que tus pibes crecen te van marcando el límite, ya no me da para contar mis sesiones de sexo grupal porque pienso en ellos. Igual creo que mientras tenga talle 42 puedo seguir usando lo que quiero. Hoy diseño mi propia ropa y tengo una persona que me cose, mi idea a futuro es vender prendas por Internet. Seguro serán remeras y jeans con mi toque: tachas, cueros, apliques, porque la ropa de hombre es muy aburrida.

–Está en un buen momento laboral, líder en la radio, buen rating en la televisión, ¿dónde se siente más cómodo?

–Me vengo preparando para hacer radio desde los 7 años. Me parece que cuando venga el fin del mundo se va a transmitir por radio, es lo único que va a quedar. Tiene esa magia especial de estar transmitiendo sin ver a alguien que tampoco te está viendo, comunicarse con la palabra, en cambio la tele tiene mucho condicionamiento, mucho piripipí para algo que es un show. En la radio aún se puede transmitir algún pensamiento, en la tele ya no.

–¿Y entonces por qué hace televisión, sólo por dinero?

–Aún me divierte y haciendo tele te pagan mucho más que en radio, eso me gusta. Igual se supone que también forma parte de mi carrera, voy una horita, me cago de risa, me ven y encima la gente me para por la calle para decirme que se divirtió. No me quejo, la tele de aire ha renunciado a toda pretensión y, aun así, es más educativa que la escuela. Igual no me veo mucho tiempo en la tele, pero la defiendo de algunos nabos que la atacan.

–Tiene varias nominaciones a los premios Martín Fierro justamente por la televisión, pero ninguno por la radio, ¿no cree que se merece un reconocimiento en ese rubro?

–Me da igual, de hecho no sé si voy a ir a la fiesta, depende qué tenga que hacer ese día. Tengo muchos cuestionamientos con el premio, con el criterio de votación, con las nominaciones, solamente un nabo puede creer que es mejor profesional por ganarlo. Programas de 6 a 9 como el mío no hay nominados porque son todos vagos, ninguno se levanta a escucharlos. Me gustaría que fuese como los Oscar, sin mesas, esa cena es patética, con gente borracha tirándose miguitas de pan o hablando mientras pasan un homenaje a Tato Bores. Agradezco igual, es un mimo, si voy es porque los oyentes me lo piden.

–Y si asiste y gana, ¿qué diría en el discurso?

–Creo que me haría el humanista y gritaría: "Ayudemos a Haití" o me jugaría al hipócrita de la tele y pediría ayuda para Chile. No tengo discurso armado, pero seguramente, diría algo incorrecto.

Por Paola Florio
Fotos: Alejandro Kaminetzky.
Agradecimientos: Acabar
www.acabarnet.com.ar

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