El "petiso" que encendió la chispa

Ricky Maravilla habló con 24CON de sus comienzos y de su permanencia en el palo. Es viudo, tiene tres hijas y dice que "no nado en la riqueza pero vivo bien". Un icono, un ejemplo.
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Pablo Noto / Ivan Rodríguez Alauzet

Ricky Maravilla –Ricardo Aguirre o simplemente RKM- es sin dudas uno del íconos de la historia cumbiera de nuestras tierras. Oriundo de Salta, pasó del folclore a los melódicos, de los melódicos al rock, y del rock a la cumbia, hasta que logró conquistar el mercado musical de la fresca década del ’80.

Aunque no todo fue fácil en su vida. “Éramos mirados como si perteneciéramos a una música de segunda, de pueblo. No llegábamos a las radios FMs, porque esas propalaban otros estilos como tecno europeo y rock”, explica Maravilla.

 

Su salto a la popularidad fue a raíz de un acontecimiento "bisagra" en su vida. “Creo que los productores de las radios jamás hubieran pensado que iban a pasar un tema mío. Después de que musicalicé un desfile top de modelos en Punta (del Este) todos empezaron a difundir ‘Qué tendrá ese petiso’. También me pidieron que lo haga tecno, y lo fusioné”.

“Qué tendrá ese petiso”, además de ser uno de sus máximos logros comerciales, es uno de los lei motiv de cualquier fiesta o evento pachanguero. Lo que hizo que los medios de aquel momento lo enaltecieran etiquetándolo como: “Ricky Maravilla: el fenómeno social”.

“Porque se cruzaban clases sociales, altas y bajas. Era un ritmo nuevo para gente que no conocía este tipo de música. Ahora creo que perdura al paso de los años ya como un clásico. Esa canción la pasan en todos lados, como también ‘Cuidado con la bombachita’. Son una cantidad de aciertos que logré con el paso del tiempo”.

Persevera y truinfarás, y así el cantante tiene bajo sus brazos casi 20 discos y casi 30 años en el ambiente. Reconoce que en todos estos años nunca dejó de trabajar y que viajó por varios lugares del mundo como México, Australia y EEUU. “A veces pasa que si no están vigentes los artistas parecen que fueron, pero yo siempre estoy. Además, siempre recorremos el país de punta a punta”, dice afianzando su inmortalidad musical.

Maravilla encierra un popurrí de facetas. Es más, muchas de ellas son casi impensables. Por ejemplo, conserva una relación impecable con tangueros de antaño y fue el primero que llevó a Jujuy y a Salta a los rockeros Pappo y Juanse de los Ratones Paranoicos. “Era muy raro que a ellos se lleven bien con alguien de la cumbia”, confiesa. Toda una proeza en la globalización musical de la patria argenta.

De su vida privada mucho no habla. Afirma que del negocio de la cumbia no se gana mal, pero tampoco es un despropósito como muchos piensan. “Tengo 3 hijos y mi esposa falleció hace 4 años. Siempre tiré para mi casa, no nado en la riqueza pero vivo bien”.
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